Fin
de semana intenso en el ámbito cinematográfico con nuestro paso por el tramo
final de la Muestra de Cine Español Inédito en Jaén 2016, donde a lo largo de
casi dos semanas el cine español ha sido protagonista mediante proyecciones,
coloquios y homenajes, en una cita donde se ha dado un especial
protagonismo a la mujer, como lo demuestran la entrega del premio ASECAN
“Josefina Molina” a la productora Sara Santaella, de la que han podido verse
estos días algunos de sus trabajos, y el premio “Miguel Picazo” a la directora
y guionista Josefina Molina, primera mujer en recibir el galardón, a la que
debemos obras como “Función de noche” (1981) o “Esquilache” (1988). Además,
pudimos hablar con el equipo de la premiada “Techo y comida” (2015) y con
una nueva generación de actores que viene pisando fuerte. Todo ello en una
edición especial de “La calle de ‘enmedio’” (Canal Sur Radio) donde el cine fue
protagonista.

El
domingo tuvimos ocasión de charlar con Josefina Molina y Cecilia Bartolomé, dos
directoras que, desde el principio de sus carreras, mostraron una fuerte
personalidad. El caso de Bartolomé, de su compromiso y su carácter
revolucionario, se ve desde su primer proyecto cinematográfico, “Margarita y el
lobo” (1969), que no fue del agrado del poder imperante en la época y provocó
que durante los siguientes años no pudiera firmar los trabajos con su nombre,
algo que, como ella nos comentó, cambió su vida. Hay algo ciertamente
maravilloso en ver a dos mujeres cineastas, amigas, conversar con la
naturalidad que hace fluir las buenas historias, para disfrute de los que
estábamos alrededor de la mesa en el patio del ayuntamiento de Cazorla y todos
los oyentes que nos escucharon. Josefina Molina habló de la suerte que había
tenido al hacer cine con grandes profesionales, personalizándolo, por ejemplo,
en escenas que rodó junto al gran Fernando Fernán-Gómez en “Esquilache”. La
noche anterior, en la gala presentada por Pepe Da-Rosa y Ana Carvajal donde recibió el premio “Miguel Picazo” en el Teatro
de la Merced de Cazorla, Cecilia
Bartolomé ya tuvo ocasión de contar deliciosas anécdotas sobre la relación de
dos mujeres directoras de cine, pioneras, que, además, han desarrollado una
entrañable amistad a lo largo de los años y que, a día de hoy, siguen
defendiendo los derechos de las mujeres cineastas a través de CIMA, asociación
de mujeres cineastas y de medios audiovisuales.

El
día anterior, en el programa que hicimos desde la localidad de Peal de Becerro,
conversamos también con otra mujer cineasta, productora en este caso, y de
algunos de sus trabajos recientes. Así, Sara Santaella resaltó el laborioso
proceso que supone conseguir el presupuesto de una película y estuvo comentando
detalles de algunas producciones suyas que pudieron verse a lo largo de la
Muestra, como el largometraje de animación “El lazarillo de Tormes” (2013) y el
documental musical “Al ritmo de la calle” (2014).

Poco
después se unió a nosotros el equipo de “Techo y Comida” (2015). El productor
Germán García habló de la financiación inusual del proyecto (crowfunding y
producción privada), algo que, a pesar de todas las dificultades, les permitió
acelerar el proceso de rodaje; el guionista y director Juan Miguel del Castillo
habló de una de los momentos más potentes de la película: un plano secuencia
que se centra en el personaje de Natalia de Molina y que apenas concede respiro, y cómo evitó grabar el contraplano para evitar
tentaciones en la sala de montaje; finalmente, la actriz Mercedes Hoyos, como
representante de un reparto cargado de talento, habló de su breve pero intenso
papel, al que dota de una humanidad que, precisamente, engrandece
y hace más verosímil no sólo su personaje sino la propia película.

Por último, ya el domingo en Cazorla, después de conversar con Josefina Molina y Cecilia
Bartolomé, llegó el momento de charlar con las nuevas generaciones de actores:
tuvimos al actor Will Shepard, que triunfa en la exitosa serie “Mar de
plástico”, y a Antonio Bachiller, que ganó la Biznaga de Plata al Mejor Actor
de Reparto por “A cambio de nada” en el pasado Festival de Málaga de Cine Español.
Así,
pasado, presente y futuro del cine español se unen gracias a propuestas como la que ha tenido lugar en la provincia de Jaén, haciendo que no olvidemos el buen trabajo hecho
hace décadas, se conozca mejor el cine que se estrena ahora y descubramos esos nuevos
rostros que ocuparán las historias de ficción de los próximos años.
Cine, sí, más cine por favor.