miércoles, 14 de agosto de 2013

CALOR (III)


Pocas canciones desprenden ese halo a grandeza decadente, erotismo asfixiante y calor sensual y desesperado como “Fever”. Y es un acierto espectacular el uso que se hace de ella en la magnífica secuencia de créditos que abre la película “El demonio bajo la piel”, la adaptación que Michael Winterbottom y John Curran llevan a cabo a partir de una de las joyas de ese majestuoso creador de novela negra llamado Jim Thompson.


 Así empieza The Killer Inside Me, haciendo imposible no dejarse atrapar por la turbiedad de una película perversa y atractiva.



Billy Boy Walker: You said you didn't want anyone else to get hurt. You meant it?
Lou Ford: I meant it. Can't somebody who's already dead.



martes, 13 de agosto de 2013

CALOR (II)

Ned: Maybe you shouldn't dress like that.
Matty: This is a blouse and a skirt. I don't know what you're talking about.
Ned: You shouldn't wear that body.


Y hablando (y escribiendo) de calor, no podemos dejar de mencionar Fuego en el cuerpo, una fascinante muestra de cine negro que se sacó de la manga el guionista Lawrence Kasdan para debutar como director de cine a principios de los 80. Con un sudoroso y bigotudo William Hurt, y una Kathleen Turner que jamás estuvo más bella, la película se desliza entre el thriller erótico y la trama criminal, con algunos diálogos eléctricos y sugerentes salpicados a lo largo del metraje, junto a la presencia de ilustres secundarios como Richard Crenna, Ted Danson o Mickey Rourke, todo ello barnizado por la bellísima  música del mejor John Barry. Imprescindible.

Ned: Can I buy you a drink?
Matty: I told you. I've got a husband.
Ned: I'll buy him one too.
Matty: He's out of town.
Ned: My favorite kind. We'll drink to him.
Matty: Only comes up on weekends.
Ned: I'm liking him better all the time.



lunes, 12 de agosto de 2013

CALOR


Con este calor que nos azota en pleno verano, me viene a la cabeza una magistral película que fue rodada muy cerca de Tucson, una de esas obras que sobrevive al tiempo, que pervive en nuestra memoria y siempre es un placer volver a ver: Río Bravo.


Rodada en los Old Tucson Studios, dirigida por Howard Hawks y protagonizada por John Wayne y Dean Martin, la película se convierte en una deliciosa muestra del poderoso cine que podía emerger de un (aparentemente) sencillo western, capaz de aglutinar excelentes líneas de diálogo, secuencias de acción y momentos salpicados con maravillosas gotas de humor. Si alguien me preguntara ahora qué es el cine, le diría que el cine, sin duda, es Río Bravo. 

domingo, 11 de agosto de 2013

DE KAIJUS Y JAEGERS


Kaiju – Monstruos surgidos de un portal interdimensional del fondo del Pacífico.
Jaeger – Gigantescas máquinas con forma humana guiada por dos pilotos.


Con esas dos breves definiciones y la trepidante secuencia prólogo previa al título de la película, al mismo tiempo informativa y poseedora del ritmo y el tono que después será extensivo a todo el metraje, arranca Pacific Rim, la última obra dirigida por el mexicano Guillermo del Toro, un director que como comentaba el otro día se suele mover entre proyectos abiertamente comerciales, destinados al gran público, y otros más intimistas que le han reportado más distinciones artísticas en festivales de cine.



Aquí se apuesta por el cine comercial, de una envergadura similar a los monstruos y máquinas que protagonizan la película, destinada a romper las taquillas de medio mundo, si bien en Estados Unidos no ha terminado de funcionar tan bien a nivel de taquilla como en otros países del mercado cinematográfico. Pero no nos engañemos. Esta película no lleva implícito el tono peyorativo asociado de manera inevitable a todo lo comercial. Es cine comercial, sí, pero del bueno. Del muy bueno. Guillermo del Toro se toma el tiempo necesario para caracterizar a los personajes, haciendo que nos importen, y, sobre todo, construye el top badass character de la función, Stacker Pentecost, interpretado por Idris Elba, como personaje más visible y memorable en la película.


Después podemos disfrutar de detalles deliciosos, marca de la casa, como ese mercado negro capitaneado por sospechosos habituales del cine de Guillermo del Toro como Ron Perlman o Santiago Segura. Y es que hasta el más pequeño de los personajes tiene algún detalle para que lo recordemos, y eso, entre otras cosas, hace que la película funcione.

En el apartado musical, Ramin Djawadi se marca un potente tema principal, rítmico y heroico, que resalta el tono cool que emana de la película, y acompaña las lapidarias frases de Stacker Pentecost, las preguntas que se responden con imágenes o los vibrantes momentos de acción.

En definitiva, una sorpresa positiva. Se agradece que cuando sea cuente una historia, sea la que sea, se haga con la claridad y brillantez visual que aquí exhibe Guillermo del Toro, que poco a poco va engordando su legado cinematográfico, del que, estoy seguro, aún nos queda su mejor película por llegar (¿tal vez At the Mountains of Madness?), esa que hará que artísticamente quede equiparado en tamaño a sus adorados Kaijus y Jaegers.



©José Luis Ordóñez (texto), agosto 2013

sábado, 10 de agosto de 2013

LECTURAS MACABRAS (III)


Prosiguiendo con el sendero abierto por la primera entrega de Lecturas Macabras, hoy comentamos brevemente tres novelas que tuve ocasión de leer hace cierto tiempo, siempre bajo un punto de vista absolutamente parcial y un recuerdo erosionado por el paso de los meses.



Snuff de Chuck Palahniuk nos ofrece una poco sutil narración sobre el intento de conseguir un aberrante récord mundial por parte de la reina del porno Cassie Wright, que tratará de practicar sexo con la nada modesta cifra de seiscientos hombres. Con este arranque, el punto de vista bascula entre tres de estos aspirantes a formar parte de la dudosa hazaña —los señores 72, 137 y 600— y Sheila, fiel ayudante de Cassie, siendo a través de ellos cómo vemos los prolegómenos y desarrollo de tan inquietante acto. Snuff, como uno ya podía intuir, tiene una previsible tendencia al exceso, siendo eso al mismo tiempo su virtud y su perdición. Del mismo modo que podemos admirar las perturbadoras descripciones de Palahniuk, con las que nos hace estar presentes en ese decadente y enfermizo cuadro a través de pequeños detalles cotidianos, tendríamos que penalizar su tendencia a la repetición inane, que termina debilitando lo que podría haber sido, en su justa medida, un muy buen relato.



Elsewhere de William Peter Blatty, autor de El exorcista, la podemos encontrar en una magnífica edición a cargo de Alberto Santos Editor con ilustraciones interiores de Alex McVey. Aquí nos movemos en un terreno más clásico, donde se forma un pequeño grupo de personas que termina dando con sus huesos en la casa de da título a la novela. Si bien la primera mitad se lee con agrado, en parte porque en cierto modo puede fácilmente recordar a obras muy superiores dentro del género como Hell House de Richard Matheson, en su segundo tramo uno se siente algo frustrado por tener que padecer un desenlace que se antoja demasiado fácil, y que, en mi opinión, no termina de estar a la altura del arranque de una historia, que, en cualquier caso, se beneficia de su buen ritmo y algunos giros interesantes.


Hellraiser de Clive Barker sorprende, en una primera lectura, por la simplicidad de su planteamiento. Uno lleva escuchando hablar muchos años de Hellraiser, de su autor, de la película, y tiene bastante nítidas las imágenes macabras que se han popularizado a través de su adaptación al cine, dirigida, por cierto, por el propio Barker. "Tu depravación más querida no es más que un juego de niños al lado de las experiencias que ofrecemos", se dice en la primera página de la novela, y eso es suficiente para sumergirnos en un universo diferente, macabro, tentador, del que se desprenden personajes con nombres tan atractivos y sugerentes como los teólogos de la Orden de la Hendidura. Uno termina la lectura de Hellraiser satisfecho, por su aparente simplicidad, su buceo en las debilidades humanas, hipnotizado por el nuevo mundo descrito de sensaciones y extraños placeres, y finalmente se comprende que la novela le haya dado una carrera a Barker.

Y tras la ronda de lecturas, mañana hablaré de Pacific Rim.


©José Luis Ordóñez, agosto 2013

viernes, 9 de agosto de 2013

PACIFIC RIM


Hoy es el día de comprobar si Guillermo del Toro, con su sapiencia y habilidad cinematográfica, es capaz de dar todo lo que promete en esta película de monstruos llamada Pacific Rim. Y es particularmente interesante por ser el primer proyecto que realiza después de su frustrada participación en The Hobbit, donde, aunque quedó acreditado como guionista, los continuos retrasos en el inicio del rodaje hicieron que se tambaleara lo suficiente la silla de director como para que él tuviera que salir y, así, Peter Jackson recuperar el trono de la Tierra Media. 




Después de alternar producciones abiertamente comerciales, y otras ciertamente intimistas que se balanceaban con acierto en un frágil equilibrio, el director mexicano parece aquí decidido a apostar por el puro entretenimiento de calidad, con personajes interesantes y, atención, un mareante presupuesto de dimensiones monstruosas.

jueves, 8 de agosto de 2013

ODIADAS… PERO MAGNÍFICAS


Sucede con cierta frecuencia que caigo bajo el embrujo de alguna película que es visceralmente odiada por crítica y público, y, sin embargo, por culpa de ese embrujo que comento, siento que se está produciendo una injusticia de dimensiones bíblicas, ya que bajo mi modesto punto de vista esa determinada película es magnífica y no debería ser tan vilipendiada como lo es. Sirva esta pequeña introducción como arranque de la primera entrada de una sección dentro del blog que he dado en llamar "Odiadas... pero magníficas".


Y empezamos con una película relativamente reciente, que tuve ocasión de ver en el pasado Festival de Sitges, donde tuvo una recepción más bien fría y fue masacrada por la crítica y despreciada por el público. Estamos hablando de El hombre de las sombras (The Tall Man), dirigida por Pascal Laugier y protagonizada por Jessica Biel.

Pues bien, creo que lo que escribí entonces es igual de válido para ahora:

"Obra maestra. Pues sí. Aunque sólo sea por el irreverente y subversivo mensaje que anida en la película y que atenta contra una de las sagradas instituciones de la sociedad contemporánea (la familia, que diría don Vito Corleone); aunque sólo sea por ofrecernos la que es, sin duda, la mejor interpretación de Jessica Biel hasta el momento, que aquí demuestra y confirma ser una magnífica actriz; y aunque sólo sea por venerar la obra de Pascal Laugier, autor de la magistral Martyrs (no estrenada ni editada en DVD por estos lares, por cierto), aquí en un registro muy alejado, del que quizás algunos puedan acusarle de haberse plegado a un cine más estándar y comercial, pero donde demuestra todo el talento cinematográfico que atesora en, por ejemplo, ese estupendo arranque de la película, donde el personaje de Jessica Biel intenta hacer que regrese a la vida un recién nacido que parece muerto, todo contemplado por el espectador a través de un poético travelling hacia el cristal de la puerta donde distinguimos borrosa la silueta de ella. Oscura y potente película."

Poco más me queda por añadir. Quizá ese majestuoso primer plano de Jessica Biel, ya hacia el final de la película, donde el personaje al que da vida insiste en que, entre sus principales motivaciones para hacer lo que hace, se encuentra el inevitable hecho de que el sistema (entendamos por tal el gobierno que habitualmente nos desgobierna, ya se aquí, en Estados Unidos o en China) no funciona, y como el sistema no funciona, hay que tomar medidas. Es una escena potente, una interpretación magnífica, un mensaje subversivo, revolucionario, no apto para muchos por la potencial capacidad para resquebrajar instituciones sagradas.

Creo que el principal enemigo de "El hombre de las sombras" ha sido la (descabellada) idea de tratar de venderla como una película de terror. Pero, por otro lado, ¿cómo clasificarla? ¿Drama oscuro? ¿Thriller dramático? ¿Drama-político-social? Entiendo que la campaña se haya podido hacer en ese sentido... pero entiendo aún más a los que pagan su entrada por ver lo que se les promete (terror) y después se sienten decepcionados por lo visto en pantalla.

Animo a los que aún no han visto esta película a que le den una oportunidad, ahora que ya está disponible a través de diferentes medios. Es una obra que, además, genera debate. Y si al final resulta que no están de acuerdo con lo que aquí comento, no se preocupen, quizá, después de todo, la culpa la tenga el embrujo.



©José Luis Ordóñez, agosto 2013