Tengo el placer de compartir una entrevista que me han hecho desde ElClubExpress.com, titulada "José Luis Ordóñez, el maestro de la inquietante creación". Juan Vinuesa, que ha sido el encargado de elaborar las preguntas y conducir la entrevista con pulso firme, ha creído conveniente utilizar el adjetivo inquietante para calificar lo que surge de mi imaginación. Y, sinceramente, no podría estar más de acuerdo con él, no sólo por las obras de las que hablamos en nuestra animada charla, sino también por lo que está por venir, especialmente si pensamos en ese cortometraje llamado "Maternidad", que, desde luego, no será apto para mentes y estómagos delicados. Así pues, inquietante. Quedáis avisados. Gracias Juan.
sábado, 13 de abril de 2013
viernes, 12 de abril de 2013
Novela, Teatro y Cine
A lo largo del mes de abril tenderemos novela, teatro y cine en movimiento. Espero que podáis asistir a alguno de los eventos y que disfrutéis, ya sea con el asesino a sueldo James McGinty, la visita al castillo del mítico Conde Drácula o comprobando las inusuales actividades a las que recurre una pareja para evitar la monotonía.
MADERA PODRIDA CON UN CLAVO OXIDADO
12 abril; 19:00 horas
Madrid
Presentación en Librería "Estudio en Escarlata"
26 abril; 20:00
Sevilla
Presentación en FNAC Sevilla
MONSTRUOS, UNA CENA TERRORÍFICA
13 abril; 18:00 horas
14 abril; 12:00 horas
Teatro TNT
Sevilla
ANIVERSARIO
26 abril; 18:00
The Screening Room
Tucson
Arizona International Film Festival
martes, 9 de abril de 2013
“La Cúpula”, de la página a la pantalla (de tv, no de cine)
Al parecer se está rodando la adaptación a formato televisivo de “La
cúpula”, la mastodóntica novela de Stephen King: mil doscientas páginas que nos
llevan al microcosmos de la ciudad de Chester’s Mill, un lugar cargado de tipos
odiosos y héroes modestos. Así pues, este verano tendremos en imágenes lo que
ya imaginamos los que hemos podido leer la obra. Bien, ¿qué decir de “La
cúpula”? ¿Que, a pesar de su descomunal tamaño, es una obra francamente
entretenida? ¿Que tiene un planteamiento y, sobre todo, una resolución
brillante en lo que atañe a la (pseudo) explicación del fenómeno que desencadena la acción? ¿Que, además, cuenta con un
narrador cuando menos curioso, capaz de alguna pirueta narrativa de lo más
interesante?
Es curiosa la evolución de Stephen King a través de
los ojos de la crítica: machacado sin piedad, redescubierto después con algunas
obras de carácter aparentemente menor y, finalmente, llegados al momento
presente, con dos facciones irreconciliables: los que consideran que lo que
escribe está lejos de ser literatura y los que lo veneran como el gran maestro
de la literatura de género.
No menos curioso es el camino que han seguido sus
adaptaciones literarias a la gran (o pequeña) pantalla. Siendo muchas de ellas
olvidables, es cierto que hay algunas joyas que a partir del sustrato literario
han construido memorables películas, como “Carrie”, “El Resplandor”, “Cuenta
conmigo” o “Cadena Perpetua”, sin olvidar las apreciables adaptaciones
televisivas de “Salem’s Lot”.
Lo que nadie parece dudar es de la capacidad de
fabulación del escritor norteamericano, prolífico como pocos, siempre más
preocupado de lo que pasa en sus historias que de adornarlas de un estilo que
satisfaga a sus más aguerridos críticos. En “La cúpula” parece dispuesto a
satisfacer a ambos: unos y otros encontrarán motivos para apoyar sus teorías.
Siendo una obra golosa para ser adaptada a televisión (por tamaño y número de
personajes), creo que eso nos resta la posibilidad de encontrar la gran
película que, creo, anida en sus páginas. Sospecho que King está mucho más
interesado en hacer series de sus novelas que películas en las que pierda el
control creativo. Sin embargo, ese no tiene por qué ser siempre el mejor camino.
Kubrick lo sabía.
© José Luis Ordóñez (texto),
abril 2013
lunes, 8 de abril de 2013
Regresando al mundo de Creepshow
Tenía un recuerdo vago de Creepshow,
probablemente alquilada en un videoclub a finales de los 80 (dentro de poco
habrá que poner notas a pie de página para explicar qué eran y qué suponían los
videoclubs en siglo XX). Conservaba en la retina la imagen del paleto que
interpreta con esforzada exageración Stephen King, y el final espeluznante con
la invasión de las cucarachas, pero el resto se había evaporado con el paso de
los años, sin que hubiera tenido hasta ahora ocasión de volver a enfrentarme a
la película que dirigió en 1982 George A. Romero sobre un guión de Stephen
King.
Los cinco episodios (seis, si incluimos el breve
prólogo y epílogo que sirven de excusa / homenaje y que dan pie al resto de las
historias, siempre pensadas como homenaje al cómic de terror, con marcadas y
referenciales pinceladas estéticas) ofrecen una visión oscura y tenebrosa de la
familia: desde el arranque, con la historia quizá más infantil, donde sorprende
ver a un Ed Harris con esa inútil habilidad para encender cerillas en paredes,
hasta la última, sobre ese magnate solitario que vive en un aséptico piso de
paredes blancas (aséptico… salvo por la angustiosa presencia de unos molestos
insectos, claro), tenemos una interesante variedad de sucesos que incluyen
parricidios, maridos que asesinan a esposas, tipos a los que se les aparece el
espíritu de su padre muerto para dar consejos e hijos sádicos que disfrutan
torturando a sus padres (que, reconozcámoslo, cometen el grave error de
condenar la saludable actividad de leer cómics de terror). Se aprecia un
mensaje más o menos intencionado en cada una de las historias, con la venganza
como provechoso y justificable acto, aun cuando para ello sea necesario
traspasar la frontera entre la vida y la muerte (algo que, al parecer, es
bastante fácil en el universo de Creepshow),
la torpeza como justificación para arder en el infierno (o, en este caso,
ahogarse en una emulsión fantástica de vida
verde), la amoral utilización de la tecnología (a día de hoy ya
completamente anacrónica, por cierto) para prolongar el placer de vengarse de
una infidelidad (que a su vez será causa de una venganza ulterior), la tiranía
de una esposa como ingrediente justificable para ofrecer a la señora en
cuestión a las fauces de una bestia que lleva demasiado tiempo encerrada en la
caja de un sótano, y la utilización del poder como elemento para enriquecerse y
abusar de los pobres empleados como aliciente para que todos esos insectos tomen su más preciada venganza…
siendo este último un mensaje de lo más estimulante, sobre todo a día de hoy.
Vista la película en Blu-Ray sorprende por su
sencillez, su desinhibición a la hora de contar las historias sin necesidad de
muchas coartadas narrativas, buceando en una irrealidad pesadillesca que carece
de escapatoria y donde no queda resquicio a la salvación de los personajes.
Sorprenden la aparición de actores como Leslie Nielsen, en el papel del marido
cornudo dispuesto a dar buena cuenta de su propia esposa y del amante de su
mujer, o esos entrañables monstruos de peluche,
mucho más reales que algunos CGI que sufrimos en el cine de hoy día. La poca
ambición de Creepshow juega a su
favor: sí, desde luego que carece de grandes planos, una fotografía exuberante
o encuadres brillantes, y, desde luego, no tiene a una orquesta con doscientos
músicos detrás empeñada en resaltar cada situación o emoción que se cruza a su
paso con una trascendencia agotadora. Eso hubiese sido traicionar el espíritu
del cómic.
Y, como comprobamos después de ver Creepshow, la traición es algo que se
paga muy caro.
©José Luis Ordóñez (texto), abril 2013
martes, 12 de marzo de 2013
MADERA PODRIDA CON UN CLAVO OXIDADO
Volvemos al mercado literario con una novela negra de largo título, enmarcada en los años 40 en Estados Unidos, y con el mundo del cine muy presente a lo largo de sus casi doscientas cincuenta páginas. Espero que suscite vuestro interés. Aquí dejo portada, información de presentaciones y algunas entrevistas al respecto. Nos vemos en las librerías.
Casino de la Exposición
Avenida de María Luisa s/n – 41013 Sevilla
(junto al Teatro Lope de Vega).
SEVILLA
Calle Almona del Campillo, 2-2º - 18008 Granada
(Edificio del Teatro Isabel La Católica)
GRANADA
Accésit del II premio de
Novela Negra Wilkie Collins
Madera podrida con un clavo oxidado es novela negra en estado 100% puro, con toques cinéfilos, aunque su asesino odie el cine, un arte que se dedica a copiar sus movimientos, su forma de vestir, su modo de vida…
Whisky, cigarrillos, balas, criminales, mujeres, Nueva York y L.A., nazis, fiestas en Hollywood y estrellas del cine como Errol Flynn acompañan a James McGinty, asesino a sueldo, protagonista de Madera podrida con un clavo oxidado.
En FACEBOOK
PRESENTACIÓN en SEVILLA
14 de marzo de 2013 (jueves) - 20.00 h.
Salón de los Espejos – Café del Casino
Salón de los Espejos – Café del Casino
Casino de la Exposición
Avenida de María Luisa s/n – 41013 Sevilla
(junto al Teatro Lope de Vega).
SEVILLA
PRESENTACIÓN en GRANADA
15 de marzo de 2013 (viernes) - 20.00 h.
Centro Artístico, Literario y Científico de Granada
Centro Artístico, Literario y Científico de Granada
Calle Almona del Campillo, 2-2º - 18008 Granada
(Edificio del Teatro Isabel La Católica)
GRANADA
lunes, 25 de febrero de 2013
AMOUR UNCHAINED
Ahora que se ha desvelado el palmarés de los Oscar 2013, no puedo
dejar de tener la sensación de que, a pesar de los galardones recibidos, no se
han atrevido a premiar como se merecen las que quizás son dos de las mejores
películas del año. Irreverentes, osadas, salvajes y no aptas para todos los
públicos, Amour (mejor película
extranjera) y Django Unchained (mejor
guión original y mejor actor secundario) son capaces de generar odios y
pasiones en grandes sectores del público. ¿Acaso no es eso suficiente señal de
que ambos films estaban por encima del resto y hubieran formado un magnífico
díptico compartiendo el Oscar a la mejor película?
A veces una mirada determina una película. A veces,
un discurso. Cuando observamos el rostro sorprendido de Jean-Louis Trintignant
clavando los ojos en su esposa, por un momento ajena a la realidad del mundo,
comprendiendo que algo va mal y que probablemente va a ir a peor, sabemos que
nos embarcamos en una historia que, de la mano de Haneke, nos va a hablar de decadencia,
sí, pero también de amor. Por otro lado, cuando el doctor Shutlz libera a los
esclavos que acompañan a Django y les recomienda los siguientes pasos a seguir
(sugiriendo el final del malherido esclavista, señalar la Osa Polar, etc.),
sabemos que, igualmente, vamos en primera fila hacia una revenge movie insertada en los años previos a la abolición de la
esclavitud, todo pasado por el filtro de sapiencia cinematográfica de
Tarantino.
Así pues, dos formas de entender
el cine, ambas brillantes en su concepción y en su desarrollo: una, horadando
los pliegues del alma humana y otra, exhibiendo la fantasía violenta de un
cineasta entregado a reciclar materiales previos y armándolos de buen cine para
contar las historias que le obsesionan.
Porque, no nos engañemos, todo
esto va de obsesión y de pasión.
Sorprende ver en las entrevistas
cómo Michael Haneke parece un tipo jovial y hasta alegre, con ese flequillo
blanco cayéndole hacia la frente, cerca de sus gafas, reforzando la imagen de niño empollón que
está un paso por delante de los demás. Y sorprende porque, la verdad, el
director austríaco no parece muy interesado en incluir el humor como
ingrediente de sus películas, algo que parece inevitable en el cine de
Tarantino: no importa cuan violenta o desagradable sea una escena, el humor
siempre funciona como escape, como ese toque que nos recuerda que estamos en un
cine viendo una película, una ficción, de manera que nuestras (inevitables)
risas no se están haciendo cómplices de la violencia en la sociedad… como
algunos mediocres medios de comunicación se han empeñado en sugerir cuando
tienen ocasión de entrevistar al genio de Tennessee.
Lo que convierte a Haneke y a
Tarantino en auténticos creadores es su visión a la hora de contar historias.
Ambos han escrito las películas y las han dirigido. Han partido de la nada y a
partir de ahí han construido sus mundos. Uno no necesita más que unos minutos
para saber que está viendo la mano de Haneke o de Tarantino tras la cámara (y
el papel). Tan diferentes como apasionantes, ambos saben captar la atención del
espectador hablando de sus propias obsesiones, y las desarrollan con la pasión
del que está convencido de cómo hacerlo.
Amour nos ofrece imágenes para el recuerdo, mientras que Django Unchained acaricia nuestros oídos
y nos regala diálogos y monólogos que retenemos después de salir del cine. En
ambos casos la satisfacción cinematográfica hace que nos sintamos afortunados
por haber disfrutado de ambos viajes, de las discusiones y polémicas a debatir
tras la proyección y, sobre todo, de esas huellas indelebles que ayudan a
sustentar nuestro esqueleto cinematográfico, avivando el fuego del amor
desencadenado hacia el séptimo arte.
©José Luis Ordóñez (texto), febrero 2013
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lunes, 14 de enero de 2013
LAS MEJORES PELÍCULAS DE 2012
Ahora que se acaban de
entregar los Globos de Oro, muy repartidos, pero mostrando como triunfadora a “Argo”
(quiero creer que “Lincoln” y “Django Unchained” serán de una calidad muy
superior, porque, de acuerdo, Ben Affleck ha hecho su mejor obra hasta el
momento, es una buena película, pero, ¿de verdad es para tanto?), es momento
para dar un repaso a lo mejor del año 2012 estrenado en salas comerciales:
EN LA CASA (Francois Ozon)
Nos enfrentamos aquí a una
película apasionante, que nos introduce directamente en los mecanismos de la
creación de ficción a través de un profesor y su brillante alumno, generador de
unas historias que le harán replantearse el sentido de su propia existencia. La
película cierra con el mejor plano del año, espectacular, que recuerda (cómo
no) al gran Alfred Hitchcock de “La ventana indiscreta” y que resume en imágenes
uno de los temas de la película: la capacidad de fabulación a partir de la
observación como uno de los grandes motores que mueven el mundo. Uno de los
momentos cumbres del año en el ámbito cinematográfico. Brillante.
LOS IDUS DE MARZO (George
Clooney)
Cine que se mueve en el
turbio mundo de la política, “Los idus de marzo” es un thriller contemporáneo
que bucea en las sombras de los que rigen nuestros destinos. Hábil trama de
personajes grises donde George Clooney realiza su mejor trabajo como director hasta el momento y, además, se reserva un jugoso secundario que dispone de una
escena para brillar con luz propia. En el año que coronó a Ryan Gosling, esta
obra se muestra como un excelente ejemplo de cine inteligente que atrapa desde
sus primeras imágenes.
MOONRISE KINGDOM (Wes
Anderson)
Bella. Ese es el adjetivo
que mejor podría describir la estupenda película de Wes Anderson, una diferente
y emotiva historia que nos lleva por los resquicios de la imaginación que
conducen a la infancia, y, gracias al cine, nos permite hacerlo a través de
rostros de grandes actores como Bill Murray, Frances McDormand o Edward Norton.
DREDD (Pete Travis)
Si en 2011 gozamos con esa
maravilla impregnada de ecos del gran John Carpenter que era “Attack the block”,
este 2012 nos ha permitido disfrutar de una brillante (al tiempo que modesta,
en cuestiones presupuestarias) adaptación del mítico cómic “Juez Dredd”
(olvidemos, por favor, la aberrante aproximación que protagonizó en los 90
Sylvester Stallone). Aquí, Karl Urban encarna de manera solvente y eficaz al
lacónico y frío juez y ejecutor, en una misión donde es acompañado por una
aspirante a formar parte del grupo de jueces. Lástima que la taquilla haya sido
cruel con esta magnífica película que cuenta con guión de Alex Garland.
Excelente.
WAR HORSE (Steven Spielberg)
Que Steven Spielberg juegue
a ser John Ford en una película en la también vemos su lado más cercano al espectacular
David Lean es algo absolutamente gozoso. Tomando como punto de partida una
historia que puede ser discutible, Spielberg ejerce como el maestro que es para
regalarnos planos y secuencias antológicas, como el encuentro de los soldados
enemigos en la trinchera para ayudar a Joey o la escena final del reencuentro. Película
episódica cuyo nexo de unión es el caballo protagonista que nos lleva de una
historia a otra, permite momentos intimistas y momentos épicos, en los que la
conjunción de imagen y música nos desliza por ese terreno tan difícil de
alcanzar en el arte que es la emoción. Espectacular.
HEADHUNTERS (Morten Tyldum)
Entrar a ver esta película
sin saber nada de ella, sin haber leído por tanto el sustrato literario en el
que está basada, es un auténtico regalo. Uno lleva quince minutos de proyección
y ya han pasado más cosas que en la mitad de los estrenos del año. Cine negro
contemporáneo no exento de un humor salvaje donde también tiene cabida cierta
crítica hacia los criterios empresariales de las grandes compañías. Uno, sin
saber muy bien cómo, termina empatizando con el protagonista, un tipo no
demasiado agradable, como bien se recalca desde el principio de la historia. De
ritmo electrizante, se sale de esta película con una gran sonrisa, agradecido
por los constantes twists que unen
los engranajes de la historia. Vibrante.
SHAME (Steve McQueen)
Una de los films más
potentes del año, con momentos cargados de emotividad y dramatismo, donde
seguimos los pasos de una adicción y sus perniciosos efectos. Magníficas
interpretaciones a cargo de sus protagonistas Michael Fassbender y Carey
Mulligan, que se luce en una atípica y decadente versión de la mítica “New
York, New York” . Decir que el esplendoroso final permanece latiendo en la
memoria del espectador una vez ha terminado la película, invitándole a
completar el desenlace de la historia. Perturbadora y apasionante.
LOBOS DE ARGA (Juan Martínez
Moreno)
Tiene esta película un tono
y un ritmo que desde el principio nos envuelve con el sabroso goce de la buena comedia sazonada con elementos propios del cine de terror. Con un grupo de
actores principales y secundarios magnífico, “Lobos de Arga” se desarrolla con
pulso firme hasta su clímax final, dejándonos en el camino momentos muy
divertidos, situaciones absurdas, maldiciones ancestrales y revelaciones
terribles. Maravillosos, por cierto, los créditos iniciales con la inmensa voz
de Emilio Gutiérrez Caba narrándonos una historia que ya nos atrapa
inevitablemente. Fantástica.
MARTHA MARCY MAY MARLENE
(Sean Durkin)
De lo mejor del año.
Espectacular película que inquieta y fascina a partes iguales, nos muestra la
facilidad con que una secta es capaz de engullir a jóvenes y adiestrarles en
sus propias reglas, donde el mal ejerce un poder de fascinación lúgubre e
invisible del que parece difícil escapar. Y como representación de ese mal, impresionante John Hawkes.
LOS VENGADORES (Joss Whedon)
Esto es lo que puede y debería
hacer más a menudo el cine americano: cine espectáculo de calidad, con un buen
guión, buenos diálogos y personajes interesantes. Y con un humor magnífico que
arranca sonrisas a lo largo de la proyección. Joss Whedon rompió taquillas con
buen cine y se puso el listón alto para próximos blockbusters.
©José Luis Ordóñez (texto), 2013
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