martes, 12 de marzo de 2013

MADERA PODRIDA CON UN CLAVO OXIDADO

Volvemos al mercado literario con una novela negra de largo título, enmarcada en los años 40 en Estados Unidos, y con el mundo del cine muy presente a lo largo de sus casi doscientas cincuenta páginas. Espero que suscite vuestro interés. Aquí dejo portada, información de presentaciones y algunas entrevistas al respecto. Nos vemos en las librerías.



Accésit del II premio de
Novela Negra Wilkie Collins

Madera podrida con un clavo oxidado es novela negra en estado 100% puro, con toques cinéfilos, aunque su asesino odie el cine, un arte que se dedica a copiar sus movimientos, su forma de vestir, su modo de vida… 

Whisky, cigarrillos, balas, criminales, mujeres, Nueva York y L.A., nazis, fiestas en Hollywood y estrellas del cine como Errol Flynn acompañan a James McGinty, asesino a sueldo, protagonista de Madera podrida con un clavo oxidado.





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PRESENTACIÓN en SEVILLA

14 de marzo de 2013 (jueves) - 20.00 h.

Salón de los Espejos – Café del Casino

Casino de la Exposición
Avenida de María Luisa s/n – 41013 Sevilla
(junto al Teatro Lope de Vega).
SEVILLA

PRESENTACIÓN en GRANADA

15 de marzo de 2013 (viernes) - 20.00 h.

Centro Artístico, Literario y Científico de Granada

Calle Almona del Campillo, 2-2º - 18008 Granada
(Edificio del Teatro Isabel La Católica)
GRANADA





lunes, 25 de febrero de 2013

AMOUR UNCHAINED



Ahora que se ha desvelado el palmarés de los Oscar 2013, no puedo dejar de tener la sensación de que, a pesar de los galardones recibidos, no se han atrevido a premiar como se merecen las que quizás son dos de las mejores películas del año. Irreverentes, osadas, salvajes y no aptas para todos los públicos, Amour (mejor película extranjera) y Django Unchained (mejor guión original y mejor actor secundario) son capaces de generar odios y pasiones en grandes sectores del público. ¿Acaso no es eso suficiente señal de que ambos films estaban por encima del resto y hubieran formado un magnífico díptico compartiendo el Oscar a la mejor película?



A veces una mirada determina una película. A veces, un discurso. Cuando observamos el rostro sorprendido de Jean-Louis Trintignant clavando los ojos en su esposa, por un momento ajena a la realidad del mundo, comprendiendo que algo va mal y que probablemente va a ir a peor, sabemos que nos embarcamos en una historia que, de la mano de Haneke, nos va a hablar de decadencia, sí, pero también de amor. Por otro lado, cuando el doctor Shutlz libera a los esclavos que acompañan a Django y les recomienda los siguientes pasos a seguir (sugiriendo el final del malherido esclavista, señalar la Osa Polar, etc.), sabemos que, igualmente, vamos en primera fila hacia una revenge movie insertada en los años previos a la abolición de la esclavitud, todo pasado por el filtro de sapiencia cinematográfica de Tarantino.



Así pues, dos formas de entender el cine, ambas brillantes en su concepción y en su desarrollo: una, horadando los pliegues del alma humana y otra, exhibiendo la fantasía violenta de un cineasta entregado a reciclar materiales previos y armándolos de buen cine para contar las historias que le obsesionan.


Porque, no nos engañemos, todo esto va de obsesión y de pasión.

Sorprende ver en las entrevistas cómo Michael Haneke parece un tipo jovial y hasta alegre, con ese flequillo blanco cayéndole hacia la frente, cerca de sus gafas,  reforzando la imagen de niño empollón que está un paso por delante de los demás. Y sorprende porque, la verdad, el director austríaco no parece muy interesado en incluir el humor como ingrediente de sus películas, algo que parece inevitable en el cine de Tarantino: no importa cuan violenta o desagradable sea una escena, el humor siempre funciona como escape, como ese toque que nos recuerda que estamos en un cine viendo una película, una ficción, de manera que nuestras (inevitables) risas no se están haciendo cómplices de la violencia en la sociedad… como algunos mediocres medios de comunicación se han empeñado en sugerir cuando tienen ocasión de entrevistar al genio de Tennessee.

Lo que convierte a Haneke y a Tarantino en auténticos creadores es su visión a la hora de contar historias. Ambos han escrito las películas y las han dirigido. Han partido de la nada y a partir de ahí han construido sus mundos. Uno no necesita más que unos minutos para saber que está viendo la mano de Haneke o de Tarantino tras la cámara (y el papel). Tan diferentes como apasionantes, ambos saben captar la atención del espectador hablando de sus propias obsesiones, y las desarrollan con la pasión del que está convencido de cómo hacerlo.

Amour nos ofrece imágenes para el recuerdo, mientras que Django Unchained acaricia nuestros oídos y nos regala diálogos y monólogos que retenemos después de salir del cine. En ambos casos la satisfacción cinematográfica hace que nos sintamos afortunados por haber disfrutado de ambos viajes, de las discusiones y polémicas a debatir tras la proyección y, sobre todo, de esas huellas indelebles que ayudan a sustentar nuestro esqueleto cinematográfico, avivando el fuego del amor desencadenado hacia el séptimo arte.


©José Luis Ordóñez (texto), febrero 2013


lunes, 14 de enero de 2013

LAS MEJORES PELÍCULAS DE 2012


Ahora que se acaban de entregar los Globos de Oro, muy repartidos, pero mostrando como triunfadora a “Argo” (quiero creer que “Lincoln” y “Django Unchained” serán de una calidad muy superior, porque, de acuerdo, Ben Affleck ha hecho su mejor obra hasta el momento, es una buena película, pero, ¿de verdad es para tanto?), es momento para dar un repaso a lo mejor del año 2012 estrenado en salas comerciales:




EN LA CASA (Francois Ozon)

Nos enfrentamos aquí a una película apasionante, que nos introduce directamente en los mecanismos de la creación de ficción a través de un profesor y su brillante alumno, generador de unas historias que le harán replantearse el sentido de su propia existencia. La película cierra con el mejor plano del año, espectacular, que recuerda (cómo no) al gran Alfred Hitchcock de “La ventana indiscreta” y que resume en imágenes uno de los temas de la película: la capacidad de fabulación a partir de la observación como uno de los grandes motores que mueven el mundo. Uno de los momentos cumbres del año en el ámbito cinematográfico. Brillante.




LOS IDUS DE MARZO (George Clooney)

Cine que se mueve en el turbio mundo de la política, “Los idus de marzo” es un thriller contemporáneo que bucea en las sombras de los que rigen nuestros destinos. Hábil trama de personajes grises donde George Clooney realiza su mejor trabajo como director hasta el momento y, además, se reserva un jugoso secundario que dispone de una escena para brillar con luz propia. En el año que coronó a Ryan Gosling, esta obra se muestra como un excelente ejemplo de cine inteligente que atrapa desde sus primeras imágenes.




MOONRISE KINGDOM (Wes Anderson)

Bella. Ese es el adjetivo que mejor podría describir la estupenda película de Wes Anderson, una diferente y emotiva historia que nos lleva por los resquicios de la imaginación que conducen a la infancia, y, gracias al cine, nos permite hacerlo a través de rostros de grandes actores como Bill Murray, Frances McDormand o Edward Norton.




DREDD (Pete Travis)

Si en 2011 gozamos con esa maravilla impregnada de ecos del gran John Carpenter que era “Attack the block”, este 2012 nos ha permitido disfrutar de una brillante (al tiempo que modesta, en cuestiones presupuestarias) adaptación del mítico cómic “Juez Dredd” (olvidemos, por favor, la aberrante aproximación que protagonizó en los 90 Sylvester Stallone). Aquí, Karl Urban encarna de manera solvente y eficaz al lacónico y frío juez y ejecutor, en una misión donde es acompañado por una aspirante a formar parte del grupo de jueces. Lástima que la taquilla haya sido cruel con esta magnífica película que cuenta con guión de Alex Garland. Excelente.




WAR HORSE (Steven Spielberg)

Que Steven Spielberg juegue a ser John Ford en una película en la también vemos su lado más cercano al espectacular David Lean es algo absolutamente gozoso. Tomando como punto de partida una historia que puede ser discutible, Spielberg ejerce como el maestro que es para regalarnos planos y secuencias antológicas, como el encuentro de los soldados enemigos en la trinchera para ayudar a Joey o la escena final del reencuentro. Película episódica cuyo nexo de unión es el caballo protagonista que nos lleva de una historia a otra, permite momentos intimistas y momentos épicos, en los que la conjunción de imagen y música nos desliza por ese terreno tan difícil de alcanzar en el arte que es la emoción. Espectacular.





HEADHUNTERS (Morten Tyldum)

Entrar a ver esta película sin saber nada de ella, sin haber leído por tanto el sustrato literario en el que está basada, es un auténtico regalo. Uno lleva quince minutos de proyección y ya han pasado más cosas que en la mitad de los estrenos del año. Cine negro contemporáneo no exento de un humor salvaje donde también tiene cabida cierta crítica hacia los criterios empresariales de las grandes compañías. Uno, sin saber muy bien cómo, termina empatizando con el protagonista, un tipo no demasiado agradable, como bien se recalca desde el principio de la historia. De ritmo electrizante, se sale de esta película con una gran sonrisa, agradecido por los constantes twists que unen los engranajes de la historia. Vibrante.




SHAME (Steve McQueen)

Una de los films más potentes del año, con momentos cargados de emotividad y dramatismo, donde seguimos los pasos de una adicción y sus perniciosos efectos. Magníficas interpretaciones a cargo de sus protagonistas Michael Fassbender y Carey Mulligan, que se luce en una atípica y decadente versión de la mítica “New York, New York” . Decir que el esplendoroso final permanece latiendo en la memoria del espectador una vez ha terminado la película, invitándole a completar el desenlace de la historia. Perturbadora y apasionante.




LOBOS DE ARGA (Juan Martínez Moreno)

Tiene esta película un tono y un ritmo que desde el principio nos envuelve con el sabroso goce de la buena comedia sazonada con elementos propios del cine de terror. Con un grupo de actores principales y secundarios magnífico, “Lobos de Arga” se desarrolla con pulso firme hasta su clímax final, dejándonos en el camino momentos muy divertidos, situaciones absurdas, maldiciones ancestrales y revelaciones terribles. Maravillosos, por cierto, los créditos iniciales con la inmensa voz de Emilio Gutiérrez Caba narrándonos una historia que ya nos atrapa inevitablemente. Fantástica.




MARTHA MARCY MAY MARLENE (Sean Durkin)

De lo mejor del año. Espectacular película que inquieta y fascina a partes iguales, nos muestra la facilidad con que una secta es capaz de engullir a jóvenes y adiestrarles en sus propias reglas, donde el mal ejerce un poder de fascinación lúgubre e invisible del que parece difícil escapar. Y como representación de ese mal, impresionante John Hawkes.




LOS VENGADORES (Joss Whedon)

Esto es lo que puede y debería hacer más a menudo el cine americano: cine espectáculo de calidad, con un buen guión, buenos diálogos y personajes interesantes. Y con un humor magnífico que arranca sonrisas a lo largo de la proyección. Joss Whedon rompió taquillas con buen cine y se puso el listón alto para próximos blockbusters.


©José Luis Ordóñez (texto), 2013


lunes, 31 de diciembre de 2012

MONSTRUOS, una cena terrorífica



El Conde Drácula ha convocado a humanos y monstruos para una gran cena que se celebra en su Mansión. De esta manera, acudirán viejos amigos, como La Momia o La Chica Gélida… pero también habrá espacio para una visita inesperada a cargo de La Viuda Negra. Además, se prepara un gran conjuro que habrá de cambiar la vida de todos… si bien ese conjuro va a ser preparado por una Bruja Novata, con lo cual las consecuencias serán impredecibles. Por suerte, ahí estará la señora Hendriks, la estirada mujer de parche en el ojo, para poner orden en una cena terrorífica, todo con mucho humor y buena música en un espectáculo infantil que disfrutarán todos los públicos.


Próximas funciones: 2, 3 y 4 de enero de 2013. 18:00 h. Teatro TNT (Sevilla)







viernes, 16 de noviembre de 2012

Prólogo (ayudado por Bradbury y Springsteen)


 Ayer estuvimos participando en la presentación de un nuevo libro, la antología “Contando se entiende la gente”, una selección de relatos correspondientes al curso de Escritura Creativa de Arteaula 2011-2012, que me ha correspondido coordinar. Aquí dejo el prólogo que escribí durante el pasado verano y que ahora sirve para presentarlo.



PRÓLOGO

Si me pidiesen que nombrara los elementos más importantes del carácter de un autor, aquello que da forma a su material y lo impele hacia donde quiere ir, sólo podría advertirle que pusiera atención a su garra, que se fijara en su entusiasmo.

Ray BRADBURY
Zen en el arte de escribir



Contando se entiende la gente, desde luego, eso es innegable… pero también disfruta. No hay nada como escuchar una historia ocurrente y original en la barra de un bar, o que un amigo te narre algo anecdótico que a él le parece extraordinario, o quizá que un desconocido te transmita algo inusual que le ha sucedido. Las historias, en definitiva, nos enriquecen, nos hacen aprender, estimulan nuestro apetito por la ficción y avivan el fuego de nuestra a menudo oxidada imaginación, provocando que, en ocasiones, deseemos saltar de la posición de oyentes (o lectores) a intentar ser nosotros los que ideemos esas historias que llegarán a otros.
     En este volumen que ahora tiene en sus manos se abren ante usted las obras de una serie de autores que comparten su particular visión del mundo: relatos de diferente estilo y calado (como no podía ser de otra manera), con preocupaciones diversas, pero siempre con la sana intención de interesar al lector, de hacerle entender lo que se está contando en cada momento, y todo ello realizado con algo que es fundamental en esta o en cualquier otra actividad de la vida: dotando de pasión su trabajo como escritores, elaborando personajes atractivos e historias que enganchen, y utilizando cada uno su bagaje personal (no necesariamente autobiográfico) para enriquecer estas tramas de ficción que sólo ellos pueden contar.
     Por otro lado, al enfrentarse a las técnicas y los mecanismos útiles para construir esta madeja de historias, uno puede moverse entre manuales más o menos interesantes, clásicos imperecederos o consejos de autores consagrados. Asumiendo que el ideal es una combinación equilibrada de estas tres fuentes, siempre he preferido inclinarme por la última opción. Quizá porque sabes que no son dogmas de fe, que probablemente lo que les funcionó a ellos puede no funcionarle a uno… pero también que sí podría hacerlo. Si además se ha disfrutado con la obra de alguno de estos escritores todo parece formar una extraña pero atractiva combinación que te hace creer.
Y creer, como ya se sabe, es parte del camino.
     Uno de estos escritores es Ray Bradbury, inolvidable creador de clásicos como Fahrenheit 451, Crónicas Marcianas o El País de Octubre. El autor norteamericano hablaba siempre de la persistencia como uno de los factores determinantes a la hora de conseguir ser un escritor, y ello queda reflejado en alguno de los ensayos que escribió al respecto, donde se puede admirar el entusiasmo que pone cuando habla de la escritura, de sus autores favoritos, de cómo el acto de crear historias es capaz de hacernos llegar a mundos apasionantes. Y eso nos conduce a que la actividad de escribir lleva consigo adherida, inevitablemente, la actividad de leer… pero de leer con voracidad, con mirada crítica, siempre atento a comprender el espíritu de la obra, a detectar intenciones subyacentes, a percibir ese mecanismo mágico que nos hipnotiza y nos hace viajar sin necesidad de movernos de nuestro salón.
     Hace poco Ray Bradbury se despidió de nosotros para realizar el viaje más fantástico de su vida, y eso creo que nos dejó un poco tristes, no sólo a todos los que amamos la literatura, sino a los que amamos la pasión en la literatura. Pero levantemos el ánimo porque, como decía Bruce Springsteen en su reciente gira española (al tiempo que en las pantallas gigantes de los conciertos aparecían imágenes de Clarece Clemons, el saxofonista de la E-Street Band que falleció el año pasado): “Si nosotros estamos (haciendo referencia a la propia Banda y al público asistente), ellos están”.
     Así pues, con esta reconfortante visión de ese otro poeta de las letras y la música que es el ya legendario Boss, sabemos que mientras nosotros estemos aquí, Bradbury y todos los grandes escritores del pasado también estarán. Ellos viven en nosotros y eso nos hace mejores. Y con ellos, y con esta nueva hornada de creadores que surgen, le invito ahora a sumergirse en Contando se entiende la gente, un libro con historias diferentes, de unos autores que sienten la necesidad de comunicarse con el exterior, de ser leídos y demostrar que bajo las letras que forman sus obras subyace la energía de los que atesoran pasión por la ficción, el mejor mundo de todos los posibles.




©José Luis Ordóñez (texto), noviembre 2012






miércoles, 31 de octubre de 2012

PELÍCULAS para HALLOWEEN (VI)





En un día como hoy es siempre obligatorio recordar “Halloween”, la obra maestra de John Carpenter, una brillante película plagada de excelentes detalles, un magnífico uso del punto de vista y una sugerente y elegante forma de narrar. Y, siguiendo con el director de la mítica “1997: Rescate Nueva York”, vamos a ampliar el espectro y comentar brevemente varias obras del gran Carpenter, cerrando así nuestra miniserie sobre recomendaciones cinéfilas.



HALLOWEEN (1978). Ya hemos hablado varias veces en el blog de esta grandiosa obra. Recordar, una vez más, el genial prólogo, rodado en un plano secuencia que homenajea al que hizo Orson Welles en “Sed de mal”.



LA NIEBLA (1980). De nuevo con Jamie Lee Curtis, ya convertida en “reina del grito”, esta película contiene escenas realmente extraordinarias: el arranque en el que el viejo cuenta una historia de miedo alrededor del fuego, algunas que involucran a esa niebla siniestra que oculta algo terrorífico o ese final cortante… nunca mejor dicho.



LA COSA (1982). Una de las obras maestras indiscutibles del género: John Carpenter dirigiendo, Kurt Russell protagonizando y Ennio Morricone componiendo una banda sonora inolvidable, en una historia terrorífica de un puñado de hombres aislados en la nieve que se enfrenta a “un enigma de otro mundo”.



EN LA BOCA DEL MIEDO (1995). Una película que habitualmente suele pasar desapercibida en la obra de Carpenter y que, sin embargo, es una magnífica aproximación a la locura y a los mundos de H.P. Lovecraft, todo teñido de un barniz pesadillesco a lo que, sin duda, ayuda la inquietante interpretación de Sam Neill.



VAMPIROS (1998). Un western vampírico en el que el lado salvaje y canalla de Carpenter nos ofrece un combate chulesco y violento entre James Woods y los seres de los colmillos. Fantástica.




©José Luis Ordóñez (texto), octubre 2012


martes, 30 de octubre de 2012

PELÍCULAS para HALLOWEEN (V)




(continuamos con la miniserie...)



DRÁCULA (Terence Fisher, 1957)

Sin duda la adaptación más fiel a la inmortal obra de Bram Stoker, el “Drácula” construido por Jimmy Sangster y Terence Fisher respeta y potencia varios de los pilares sobre los que se sustenta la novela original, desde la aparición mínima del personaje que da título a la historia —aunque su presencia se mantenga flotando en el ambiente desde el inquietante principio al eléctrico final— hasta la personificación heroica de un Van Helsing que se erige en la principal fuerza luminosa en tiempos oscuros.



Con rasgos que serían marca de la productora Hammer en sucesivas películas, como esa ambientación característica, la violencia sangrienta o el erotismo sugerido a través de estimulantes vampiras, esta película se distancia claramente de las adaptaciones previas de la novela, apostando por un producto más explícito y salvaje. Aun así, es también justo destacar la capacidad de sugerir a partir de imágenes de gran belleza, como esa puerta abierta que da al exterior de la habitación, tal vez una pequeña terraza, que se recorta en la noche, y en la que tememos la aparición inminente del conde Drácula dispuesto a saciar su sed nocturna.



Pero, desde luego, esta adaptación es sobre todo recordada por las brillantes interpretaciones de Peter Cushing como Van Helsing y Christopher Lee como Drácula, en papeles que repetirían años después en diferentes secuelas (por separado los encontramos en las también magníficas “Las novias de Drácula” y “Drácula, príncipe de las tinieblas”), el bien y el mal en un enfrentamiento continuo que se extendería a otras sagas dentro de la misma productora Hammer.



Finalmente, resaltar la habilidad narrativa de Terence Fisher, probablemente uno de los más grandes directores de género, capaz de dar en la década de los 50 y 60 una visión renovada de los clásicos mitos terroríficos de la Universal de los años 30 y 40, consciente de la necesidad de adaptarlos a los nuevos tiempos pero sin traicionar sus orígenes. Con varias obras maestras en su filmografía, “Drácula" se mantiene no sólo como una de las grandes películas de la Hammer, sino como uno de los grandes títulos del terror, y, como ya se apuntaba al principio, la mejor adaptación de la novela de Bram Stoker.



TO BE CONTINUED…

©José Luis Ordóñez (texto), octubre 2012