sábado, 17 de agosto de 2013

ODIADAS... PERO MAGNÍFICAS (II)

A riesgo de que más de uno se piense que me ha dado un golpe de calor (ese mismo calor del que hemos hablado en este blog y nos ha hecho recordar tres maravillosas películas), hoy hablamos aquí de un film que ha desatado odios viscerales entre crítica y público. Curiosamente, no ha sido un odio inmediato. Cuando la película tuvo su estreno mundial en el festival de Cannes generó en su inicio una corriente positiva, desde los propios aplausos que se pudieron escuchar en la sala donde se vio por primera vez (como bien puede confirmar Lucía Ordóñez, testigo de excepción de aquel evento) hasta las primeras críticas entusiastas que salieron a la luz en medios de comunicación. Pero con el paso del tiempo, el afilado odio que desprender la figura de George Lucas (en parte por las decepcionantes precuelas de Star Wars), ha podido con todo lo demás, hasta normalizar el hecho de que se haya asumido entre crítica y público que Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal es una decepción absoluta, un borrón en una saga que nunca debió pasar de trilogía a tetralogía, un paso en falso para su director, Steven Spielberg.


 Nada más lejos de la realidad. En mi opinión es una magnífica película que desprende todo el talento que atesora el director de obras maestras como Tiburón y En busca del arca perdida, con un Harrison Ford pletórico, capaz de hacernos volver a sentir la emoción que supone ver de nuevo en pantalla a un héroe tan querido como el del famoso arqueólogo. Cuando se estrenó la película escribí un pequeño texto con el que, a pesar del tiempo transcurrido, me sigo identificando plenamente. El cine es alegría, el cine es magia, y lo que nos dieron hace años Lucas, Spielberg, Ford, Koepp, Williams y compañía fue otra dosis que nos devuelve la ilusión por vivir aventuras en lugares lejanos. Os dejo con el texto:



"Ya está aquí, después de años de espera, ha llegado y nos ha regalado ciento veintitrés minutos de cine en estado de gracia.

Pura fantasía cincuentera con acción, humor, reencuentros inolvidables, secuencias antológicas, una película donde cabe la aventura, las referencias al espionaje propio de la guerra fría, las listas negras, el comunismo, Roswell, Francisco de Orellana, los experimentos nucleares, hormigas gigantes, cataratas, selvas cargadas de peligros, persecuciones frenéticas, cuevas secretas, ciudades perdidas y un solo nombre que por sí solo ya atraería a masas enfervorecidas con ganas de bucear en un mundo de fantasía: Indiana Jones.


 Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal es eso y mucho más. Si a la imaginación de Lucas unimos el talento único de Spielberg y la mejor interpretación posible para el personaje por parte de Harrison Ford, surge una joya a la altura de las demás secuelas de esa obra maestra del cine llamada En Busca del Arca Perdida(1981). David Koepp se las ha arreglado para reciclar restos de guiones frustrados por parte de Jeb Stuart, Frank Darabont y Jeff Nathanson, y, añadiendo material de su propia cosecha, conseguir una magnífica muestra de cine de aventuras, cargada de referencias a las anteriores películas de la saga, y con una historia original y que en nada hará sospechar que se trata de una mera fotocopia de las demás.


De hecho, la nueva película de Indiana Jones es claramente una película de Indiana Jones, pero a la vez es algo nuevo. No en vano está hecha hoy, en el siglo XXI, y cuya ficción transcurre veinte años después de las otras historias para el cine del famoso arqueólogo.

La puesta en escena es sencillamente magistral, capaz de mover al espectador de una acción a otra, presentado a la perfección a todos y cada uno de los personajes. Para la historia del cine queda esa primera entrada de Harrison Ford, recogiendo el sombrero del suelo y colocándoselo con el estilo que se le supone. O la entrada del personaje de Mutt Williams, entre la niebla y en moto, o esa mala malísima Irina Spalko, tras unas gafas oscuras saliendo de un coche.

John Williams sigue en forma, componiendo una banda sonora eléctrica, recuperando algunos de los mejores temas de En Busca del Arca Perdida y creando algunos nuevos que ya forman parte de la historia de la saga. Michael Kahn compone un montaje vibrante a lo largo del metraje y Janusz Kaminski deja su sello con una fotografía diferente a las anteriores pero justificada por el cambio de década.

Si a toda esta fiesta se une el mísmisimo Elvis Presley en la secuencia de inicio, al plato sólo le falta ser devorado una y otra vez, para disfrute de todas las edades.

Aventuras en mayúsculas."





©José Luis Ordóñez (texto), agosto 2013



viernes, 16 de agosto de 2013

TRES PELÍCULAS

Voy a hacer un medido ejercicio de concisión para definir tres películas (completamente diferentes entre ellas) que he tenido ocasión de ver a lo largo de esta semana, de manera que una sola palabra sea capaz de calificarlas, empezando por la que alcanza una mayor valoración. Así pues, tenemos:

MAGISTRAL



DIVERTIDA



BASURA





jueves, 15 de agosto de 2013

DE VUELTA A CASA cortometraje (HEADING HOME short film)

Ahora que estamos muy cerca de que salga a la luz un nuevo cortometraje, es buen momento para hacer visible en la red uno que rodamos hace ya algunos años, así que el que aún no lo haya visto tiene ocasión de sumergirse en el mundo de De vuelta a casa, una historia que se escribe en blanco y negro, de noche, con tormenta y a bordo de un coche que conduce un tipo inquietante. En el link, acceso directo para ver el corto en youtube. 





Fue un placer recorrer festivales como el Manhattan Short Festival, Sitges, Fotogramas en Corto o el Festival Internacional de Jóvenes Realizadores de Granada y comprobar en directo cómo el público quedaba atrapado por el cortometraje. Espero que os guste.

miércoles, 14 de agosto de 2013

CALOR (III)


Pocas canciones desprenden ese halo a grandeza decadente, erotismo asfixiante y calor sensual y desesperado como “Fever”. Y es un acierto espectacular el uso que se hace de ella en la magnífica secuencia de créditos que abre la película “El demonio bajo la piel”, la adaptación que Michael Winterbottom y John Curran llevan a cabo a partir de una de las joyas de ese majestuoso creador de novela negra llamado Jim Thompson.


 Así empieza The Killer Inside Me, haciendo imposible no dejarse atrapar por la turbiedad de una película perversa y atractiva.



Billy Boy Walker: You said you didn't want anyone else to get hurt. You meant it?
Lou Ford: I meant it. Can't somebody who's already dead.



martes, 13 de agosto de 2013

CALOR (II)

Ned: Maybe you shouldn't dress like that.
Matty: This is a blouse and a skirt. I don't know what you're talking about.
Ned: You shouldn't wear that body.


Y hablando (y escribiendo) de calor, no podemos dejar de mencionar Fuego en el cuerpo, una fascinante muestra de cine negro que se sacó de la manga el guionista Lawrence Kasdan para debutar como director de cine a principios de los 80. Con un sudoroso y bigotudo William Hurt, y una Kathleen Turner que jamás estuvo más bella, la película se desliza entre el thriller erótico y la trama criminal, con algunos diálogos eléctricos y sugerentes salpicados a lo largo del metraje, junto a la presencia de ilustres secundarios como Richard Crenna, Ted Danson o Mickey Rourke, todo ello barnizado por la bellísima  música del mejor John Barry. Imprescindible.

Ned: Can I buy you a drink?
Matty: I told you. I've got a husband.
Ned: I'll buy him one too.
Matty: He's out of town.
Ned: My favorite kind. We'll drink to him.
Matty: Only comes up on weekends.
Ned: I'm liking him better all the time.



lunes, 12 de agosto de 2013

CALOR


Con este calor que nos azota en pleno verano, me viene a la cabeza una magistral película que fue rodada muy cerca de Tucson, una de esas obras que sobrevive al tiempo, que pervive en nuestra memoria y siempre es un placer volver a ver: Río Bravo.


Rodada en los Old Tucson Studios, dirigida por Howard Hawks y protagonizada por John Wayne y Dean Martin, la película se convierte en una deliciosa muestra del poderoso cine que podía emerger de un (aparentemente) sencillo western, capaz de aglutinar excelentes líneas de diálogo, secuencias de acción y momentos salpicados con maravillosas gotas de humor. Si alguien me preguntara ahora qué es el cine, le diría que el cine, sin duda, es Río Bravo. 

domingo, 11 de agosto de 2013

DE KAIJUS Y JAEGERS


Kaiju – Monstruos surgidos de un portal interdimensional del fondo del Pacífico.
Jaeger – Gigantescas máquinas con forma humana guiada por dos pilotos.


Con esas dos breves definiciones y la trepidante secuencia prólogo previa al título de la película, al mismo tiempo informativa y poseedora del ritmo y el tono que después será extensivo a todo el metraje, arranca Pacific Rim, la última obra dirigida por el mexicano Guillermo del Toro, un director que como comentaba el otro día se suele mover entre proyectos abiertamente comerciales, destinados al gran público, y otros más intimistas que le han reportado más distinciones artísticas en festivales de cine.



Aquí se apuesta por el cine comercial, de una envergadura similar a los monstruos y máquinas que protagonizan la película, destinada a romper las taquillas de medio mundo, si bien en Estados Unidos no ha terminado de funcionar tan bien a nivel de taquilla como en otros países del mercado cinematográfico. Pero no nos engañemos. Esta película no lleva implícito el tono peyorativo asociado de manera inevitable a todo lo comercial. Es cine comercial, sí, pero del bueno. Del muy bueno. Guillermo del Toro se toma el tiempo necesario para caracterizar a los personajes, haciendo que nos importen, y, sobre todo, construye el top badass character de la función, Stacker Pentecost, interpretado por Idris Elba, como personaje más visible y memorable en la película.


Después podemos disfrutar de detalles deliciosos, marca de la casa, como ese mercado negro capitaneado por sospechosos habituales del cine de Guillermo del Toro como Ron Perlman o Santiago Segura. Y es que hasta el más pequeño de los personajes tiene algún detalle para que lo recordemos, y eso, entre otras cosas, hace que la película funcione.

En el apartado musical, Ramin Djawadi se marca un potente tema principal, rítmico y heroico, que resalta el tono cool que emana de la película, y acompaña las lapidarias frases de Stacker Pentecost, las preguntas que se responden con imágenes o los vibrantes momentos de acción.

En definitiva, una sorpresa positiva. Se agradece que cuando sea cuente una historia, sea la que sea, se haga con la claridad y brillantez visual que aquí exhibe Guillermo del Toro, que poco a poco va engordando su legado cinematográfico, del que, estoy seguro, aún nos queda su mejor película por llegar (¿tal vez At the Mountains of Madness?), esa que hará que artísticamente quede equiparado en tamaño a sus adorados Kaijus y Jaegers.



©José Luis Ordóñez (texto), agosto 2013