Mostrando entradas con la etiqueta fantástico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fantástico. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Christopher Lee, Rey de las Tinieblas


En el número 97 de la revista Scifiworld (septiembre/octubre 2017) tengo el placer de escribir sobre una de las grandes leyendas de la historia del cine, el majestuoso Sir Christopher Lee, centrando el artículo en los principales papeles de villano que interpretó a lo largo de su prolífica carrera. ¿Quién puede olvidar su recreación de Drácula en las películas de la productora británica Hammer? ¿O su presencia en sagas tan populares como las de "El Señor de los Anillos" o "Star Wars"? Sin olvidar, claro, que le llegó a plantar cara al mismísimo James Bond. Elegante, terrorífico y no exento de cierto humor malévolo y brillante, Lee es una de las figuras míticas del séptimo arte, especialmente en el género del terror y el fantástico. Y, desde hace ya bastante tiempo, el auténtico Rey de las Tinieblas... 

 

viernes, 5 de febrero de 2016

Palmarés en "La Vieja Encina" 2016


Excelentes trabajos han sido premiados en esta edición del Festival Internacional de Cortometrajes de Terror y Fantástico "La Vieja Encina", como el ganador del primer premio, el magnífico "They will all die in space", de Javier Chillón, el ganador del segundo y, además, premio del público, el espectacular "Zero", de David Victori y producido nada más y nada menos que por Ridley Scott, o el extraordinario corto de animación "Viaje a pies", de Khris Cembe. Estas obras y otras que forman el palmarés, y alguna que se quedó fuera, son sin duda para disfrutar por todos los aficionados al género y, en general, al buen cine. En esta edición, además, se homenajeó a John Baker, responsable de efectos visuales y motores de películas como "El imperio del sol", "Dune" o "Enemigo a las puertas", que también participó en clásicos como "Star Wars" o "En busca del arca perdida". Una edición para el recuerdo. Aquí un breve resumen de todos los premiados. Enhorabuena.

lunes, 11 de enero de 2016

La Vieja Encina 2016

El año pasado ya tuve ocasión de ser jurado en varios certámenes literarios y ahora, en el arranque de este 2016, soy de nuevo parte de otro, en esta ocasión junto a Jon Plazaola y Diego Bermúdez, en el III Festival Internacional de Cortometrajes de Terror y Fantástico "La Vieja Encina".


Situarse al otro lado del espectro creativo, valorando y juzgando las obras de otros, es un acto que, sin duda, entraña mucha responsabilidad por cuanto uno, que conoce a la perfección el esfuerzo y sacrificio que conlleva la realización de un cortometraje, debe decidir, siempre bajo un criterio lo más objetivo posible, aquel que atesora mayor talento dentro del ámbito audiovisual, en ese arte de contar historias a través de las imágenes. En cualquier caso, estar seleccionado es ya un triunfo, así que enhorabuena a todos los finalistas. Y enhorabuena, claro, a los organizadores, por acercarnos ese cine que nos gusta, el terror y el fantástico, un poco más. 


lunes, 30 de noviembre de 2015

Diez películas de SITGES 2015

Sitges es un festival fantástico en todos los sentidos, imprescindible no sólo para los buenos aficionados al género sino, en general, para cualquier amante del cine. Estas son diez películas que tuvimos ocasión de ver en la edición de este año.


-TALES OF HALLOWEEN. Película de piezas cortas con directores tan interesantes como Neil Marshall o Lucky McKee. Algunas de las historias son realmente brillantes, y con el aliciente, además, de ver a míticos directores como Joe Dante o John Landis, entre otros, en pequeños papeles.


-GENERATION Z. Con Dougray Scott de héroe, la película plantea la idea de un parque temático que dispone de zombies (o caminantes, como dicen ahora) para que los visitantes puedan contemplarlos. Tiene detalles interesantes, sobre todo hacia el tramo final, aunque tarda en arrancar.


-COOTIES. Divertida película de excesos y humor sin prejuicios que entretiene y no escatima sangre entre las víctimas de un centro educativo donde los profesores deben unirse para enfrentarse a... sus alumnos contagiados. Para disfrutar con palomitas.


-SEVEN. Película homenajeada por el festival en su veinte aniversario. En su estreno ya era potente. Ahora podemos confirmar que es una obra maestra. Los últimos veinte minutos, un prodigio.


-THE GIFT. Tan magnífica como perturbadora. Excelentes interpretaciones y un guión medido que atrapa desde el inicio y va creciendo hasta llegar al desenlace.


-THE MIND'S EYE. Da la impresión de que la idea daba para un cortometraje que se ha estirado más de la cuenta. Banda sonora de cierto interés.


-DEATHGASM. Con algunos aciertos, pero demasiado ruido y demasiado repetitiva.


-LA PRÓXIMA VEZ APUNTARÉ AL CORAZÓN. Sólida película, con una atmósfera opresiva y desasosegante y buenas interpretaciones.


 -KNOCK, KNOCK. Algunos momentos son originales y sugerentes, pero se echa de menos al Eli Roth de "Hostel", con más intensidad y más mala leche.


-GODDESS OF LOVE. Una sorpresa. Sin duda, de lo mejor de cine independiente visto en mucho tiempo. Atrapa desde el principio con un buen guión, una efectiva dirección y una excelente actuación por parte de su protagonista.

viernes, 9 de octubre de 2015

Empieza SITGES 2015


Empieza Sitges 2015, en esta ocasión celebrando el veinte aniversario de “Seven”, y eso es, sin duda, un síntoma de alegría: salud cinéfila y salud del fantástico. Supongo que la primera vez que escuché o leí algo de esta imprescindible cita anual fue en alguna revista de cine o en el mítico programa de Carlos Pumares “Polvo de estrellas” (en la extinta Antena 3 Radio). Después, claro, recuerdo algunas citas específicas en “Noche de lobos” (en la versión televisiva de Antena 3), espacio semanal dedicado al género conducido por Juan Luis Goas, a su vez director del Festival de Sitges durante varios años. En uno los programas, por ejemplo, aparecía un jovencísimo Sam Raimi haciendo una presentación especial para un pase de su extraordinaria “Posesión infernal” (“Evil Dead”). Pero, seguramente, la imagen que se asocia de inmediato con el festival es la figura de King-Kong agitando las extremidades y luchando contra las avionetas, que se ha convertido en emblema del propio Sitges.


Aunque estuve en alguna ocasión a punto de visitar el certamen en los 90, mi relación con el festival comienza con los cortometrajes que he escrito y dirigido y han tenido la suerte de proyectarse allí (“Ojos” en 2002 y “De vuelta a casa” en 2004), y continúa en 2005 con la grabación de los exteriores de “Tarot”, corto protagonizado por Mercedes Hoyos y Eva Gallego, en un año donde también compartimos con el genial Quentin Tarantino un maratón de películas de terror en el cine El Retiro. Absolutamente épico (y, como se puede apreciar, con documentación gráfica que acredita el momento; ¿la hora? Probablemente las tres o las cuatro de la madrugada).


En los años sucesivos he regresado y disfrutado con las películas del festival, descubriendo joyas como "Hard candy" o "Attack the block", por nombrar sólo un par de ellas, y desde 2010 he ido acreditado en prensa cubriendo la información para “La calle de ‘enmedio’”, el programa de Canal Sur Radio donde colaboro hablando de cine. Finalmente, en 2012 tuve el placer de dar a conocer allí mi novela de terror “Lo macabro del amor” (en el vídeo diario del festival aparecemos hacia el 1'28''), muy bien rodeado de amigos y lectores, una presentación llevada a cabo por Juan de Dios Garduño, de actualidad por el estreno hace unos meses de la película “Extinction”, basada en su estupenda novela “Y pese a todo…”.


Y ahora, como decía al principio, empieza la 48 edición del Festival Internacional de Cinema Fantastic de Catalunya: SITGES 2015. Es el momento de continuar disfrutando como amante del cine de terror, sumergido en excelentes proyecciones, con las salas de cine llenas de gente y, como siempre, con nuevas ideas bullendo para nuevos proyectos, literarios y cinematográficos… Pero ahora toca disfrutar como espectador. ¿Se atreven?

viernes, 22 de agosto de 2014

Sesión continua: de John Landis a Charlie Kaufman


Escribir sobre cine es un ejercicio tan fascinante como hablar de cine, ver cine o hacer cine, y, sin embargo, completamente diferente. Hace poco estas cinco películas pasaron por mi salón cinéfilo. Aquí va lo que tengo que decir (escribir) sobre ellas.


Sorprende comprobar que, a día de hoy, "Un hombre lobo americano en Londres" (1981) mantenga su fuerza: ese malsano sentido del humor (chistes de una marcada incorrección política, conversaciones con zombis en el patio de butacas de un cine porno, insultos explícitos en pleno Trafalgar Square ante la expresión hierática y muy british de un agente de la ley...) combinado con inquietantes momentos de terror (los paseos campestres a la luz de la luna, las víctimas que huyen de la bestia por el metro solitario,etc.). Pero sorprende aún más que John Landis, guionista y director de esta brillante película, lo consiga sin apenas mover la cámara, con una planificación clásica y eficaz, desplegando una forma de rodar que actualmente ha quedado  casi en desuso (si hoy día no mueves la cámara, el espectador, al parecer, se aburre). Además, se permite concluir la película de una manera trágica, en un desenlace quizá heredado de la década de los setenta, donde como sabemos había una mayor facilidad a la hora de hacer un cine más tenebroso. La excelente selección musical, que va desde Sam Cooke hasta la Creedence, pasando, por ejemplo, por la excelente y vibrante versión de "Blue Moon" que interpretan The Marcels (y que cierra la película en un magnífico contraste con el lapidario y dramático final que ya hemos mencionado) eleva la película y potencia ese tono a mitad de camino entre el clásico relato de terror y la bufonesca aproximación al género, en una mezcla a menudo peligrosa pero que aquí adquiere una deliciosa textura fílmica. 


Mención aparte, claro, los efectos de maquillaje de Rick Baker, que acojonan más que cualquier CGI y que ya han pasado, merecidamente, a la historia del cine. Podemos afirmar, eso sí, que algún tipo de maldición (no del hombre lobo, sino otra) alcanzó a John Landis años después, ya que si bien entre finales de los 70 y principios de los 80 ofreció lo mejor como cineasta con grandes películas, después pareció perder el rumbo en films olvidables que crearon una evidente fractura dentro de su filmografía. Aun así, siempre nos quedarán "Desmadre a la americana", "Entre pillos anda el juego", "Cuando llega la noche" o "Un hombre lobo americano en Londres", sin olvidar, por supuesto, el excelente "Thriller", un sobresaliente cortometraje de terror con apariencia de videoclip a mayor gloria de Michael Jackson.

"La noche del cazador" (1956) es una de las grandes obras maestras de la historia del séptimo arte, una película brillante que constituye la única incursión en la dirección del orondo Charles Laughton, grandioso actor en tantas y tantas películas ("Testigo de Cargo", "Espartaco", etc.). La vi por primera vez en los años ochenta, en ese pequeño templo de adoración cinematográfica que era el antiguo cine Corona Center de Sevilla (lugar donde disfruté por primera vez de obras igualmente admirables como "El halcón maltés", "Senderos de gloria" o "Atraco perfecto"), en versión original subtitulada, y el impacto de lo que ya me pareció entonces no hace sino crecer con el paso de los años: el majestuoso y demoníaco personaje que interpreta el gran Robert Mitchum, la magnífica fotografía en blanco y negro, la odisea de los dos hermanos por escapar a las garras de ese lobo con piel de cordero, la imagen mítica de Lilian Gish, escopeta en mano, sentada en la mecedora, vigilando la amenazadora presencia de Mitchum, con ambos cantando la misma canción... Puro cine, sin duda, una de esas obras imprescindibles que elevan a categoría de arte una pieza de ficción.


Y cómo olvidar otras imágenes icónicas que ya quedan para el recuerdo: esa visión poética de Shelley Winters bajo el agua, las palabras "hate" y "love" en los puños del supuesto pastor, los travelling laterales que siguen al personaje de Gish y sus niños, familia disfuncional unida por tragedias, y, en definitiva, el aroma fantástico, pesadillesco, que desprenden muchos de los fotogramas que forman la obra y que hace de ella un clásico, una pieza necesaria, una inyección de creatividad visual al servicio de una apasionante trama.


Pero no todo pueden ser joyas de ese calibre. Ni falta que hace. “El buque fantasma” (1943), dirigida por Mark Robson (que mucho después comandaría películas como "El premio", con Paul Newman, o “Terremoto”, con Charlton Heston) y producción a cargo del legendario Val Newton, es un producto de terror de serie B donde la falta de presupuesto y la previsible velocidad de rodaje se hacen evidentes en cada secuencia. Aun así, hay espacio para hermosos detalles narrativos, como el encuentro al principio y final con ese ciego junto al Puerto, o el plano que cierra el film, magistral, donde a través de las sombras se unen de manera presumiblemente feliz dos personajes y se cierra así una línea narrativa abierta a lo largo de la historia. Historia de psicópata en un espacio reducido, "El buque fantasma" se manifiesta como una obra que, con todos sus defectos, desprende cierto interés y originalidad que hace agradable su visionado.


"El regreso de los malditos" (2007) recoge el testigo de "Las colinas tienen ojos" (2006), potente remake de la película setentera de Wes Craven que fue dirigida por el siempre interesante Alexandra Ajá (director de la impactante "Alta tensión", tramposa donde las haya pero realizada con indudable nervio; la magnífica "Mirrors", que nos ofrecía la posibilidad de mostrarnos a Jack Bauer peleando no con los habituales terroristas sino contra fantasmas; y la incomprendida "Piraña"). Sin embargo, volviendo a "El regreso de los malditos" hay que decir que, salvo un prólogo salvaje, el desinterés asola con velocidad al espectador al comprobar, frustrado, la apocalíptica estulticia del grupo de militares que debían captar su atención; así, en lugar de preocuparnos por el destino del grupo protagonista, parece que nos pongamos del lado de los mutantes, deseando que acaben de una vez con sus pobres diálogos y escasa caracterización a fin de aliviar nuestro sopor.


Después de hombres lobo, psicópatas y mutantes, cerramos esta entrada con "Confesiones de una mente peligrosa" (2002), una excelente película dirigida por George Clooney (demostrando un talento inusual en la construcción de escenas que después ha ido confirmando en sucesivas obras) y escrita por Charlie Kaufman (cuyo universo particular ya tuvimos ocasión de paladear en "Cómo ser John Malkovich" o "Adaptation") sobre el libro de Chuck Barris. Aquí la historia gira en torno a un creador de programas de televisión que termina siendo contratado por la CIA para realizar asesinatos selectivos. Aunque la película se jacta de estar basada en hechos reales, el tono que mantiene a lo largo del metraje anda más cercano al fantástico, con momentos de exageración, humor y muerte, que al de un drama realista al uso. Y esa es una de las virtudes de la película: navega en un híbrido de géneros y se mantiene en el punto exacto para mantener el interés y, en ocasiones, incluso, fascinar.

Algo que, por suerte, a veces es posible.



miércoles, 24 de abril de 2013

Oblivion: remake y "criatura fílmica"


Oblivion es una película de ciencia ficción que, como casi todo el mundo se ha ocupado de comentar (y criticar), bebe de influencias muy reconocibles dentro del cine fantástico. Hablar de estas influencias y señalar las obvias referencias supone, en cierto modo, destripar la trama (que, por otro lado, desde el mismo título ya desliza pistas nada sutiles), así que el lector queda avisado desde este momento. Se recomienda haber visto la película antes de continuar leyendo, ya que entramos en el terreno SPOILER.



Bien, una vez superado el primer párrafo de advertencia, hay que decir que hubiese sido deseable el mismo tacto por parte de la campaña de marketig, ya que, desde el mismo tráiler se revelan alguno de los giros de la trama, como la aparición del siempre soberbio Morgan Freeman, entre penumbras, encendiendo un puro, camuflado tras unas gafas de sol (como sabemos, es necesario llevar gafas de sol en la oscuridad… sobre todo si te llamas Morgan Freeman, claro). Esta irrupción se produce, más o menos, a la hora de proyección, en una revelación que se debería suponer sorprendente, pero ya spoileada, como digo, desde los dos minutos de ese tráiler que nos avanza innecesariamente toda esta información. Esta exposición publicitaria hace pensar en la escasa confianza de los que la han publicitado en lo que debería ser la mayor fuerza de Oblivion (el guión, ya se sabe), para así centrarse en otros elementos para vender la película, con giros supuestamente sorprendentes (que al revelarlos dejan de serlo) y presencias estelares de grandes actores como Morgan Freeman (después, curiosamente, desaparecido durante gran parte del film).



Pero dejemos de hablar del tráiler y pasemos a la película.




Oblivion no deja de ser un remake de gran presupuesto de la magnífica Moon de Duncan Jones, triunfadora en Sitges hace unos años. Ese es el gran giro, la gran sorpresa, que esconde una historia que arranca como Wall-E, la obra maestra de Pixar, contiene elementos de la estupenda The Matrix (la primera, claro, no los engendros que después se perpetraron), incluso pequeños guiños a La Fuga de Logan o El Planeta de los Simios. Así, uno tiene la sensación de haber visto la película antes; en realidad, así ha sido, sólo que repartida en diferentes largometrajes a lo largo de los años. Es curioso señalar que la película está basada en un cómic de Joseph Kosinski, el propio director, que asegura ideó en 2005, afirmación quizá resaltada para ahuyentar la sombra del plagio. En cualquier caso, estamos antes una superproducción de Hollywood que nos ofrece espectáculo, escenas visualmente sugerentes y una trama a la que es mejor llegar lo más virgen posible (algo poco probable, según lo ya señalado).

No podemos olvidar que la película es un vehículo para Tom Cruise, aquí tomando una dirección opuesta al ejercicio retro setentero, sobrio y áspero (al menos en cuanto al estilo), que suponía Jack Reacher. En Oblivion abandonamos la contención y pasamos al gran espectáculo, dentro de la ciencia ficción que juega (una vez más) a la destrucción masiva de nuestro planeta (o de Nueva York, que, como sabemos, suele ser representativo del todo), con el despiece de la ciudad de los sueños (aquí un rastro de la Estatua de la Libertad, allí uno del Empire State Building…) que diseña un curioso paralelismo con el similar despiece de elementos de otras películas para conformar la criatura fílmica que supone esta obra.




Abusando en su primera mitad de flashbacks que nos llevan, precisamente, al Empire State en compañía del personaje que interpreta de manera solvente Olga Kurylenko (que después descubriremos como mujer del Jack real y no de sus múltiples clones), la película se desliza por un terreno ambiguo: se nos muestra la rutina de los dos vigilantes (y al mismo tiempo pareja), aunque quizá no con la suficiente naturalidad para hacerla creíble. A mi juicio, un problema de casting fundamental es el hecho de que, una vez él descubre y rescata a Olga Kurylenko, no cabe conflicto alguno si tiene que decidirse entre un personaje femenino u otro. Uno telegrafía desde el arranque que esa pelirroja con cara de mosquita muerta (Andrea Risoborough) no es la pareja natural de Mr. Cruise, e intuimos que ella esconde algo. No puedo evitar pensar en que ese era un papel maravilloso para Nicole Kidman (cada vez más robotizada por el bótox), con el que unos y otras hubiesen empatizado mucho más (por iguales o diferentes motivos) y que hubiera servido de manera mucho más práctica al desarrollo de la historia.




Destacable es una electrizante banda sonora que nos sacude cuando debe sacudirnos y nos advierte cuando debe advertirnos. Sin embargo, la pieza que mejor engrasada debería estar (el guión, ya se sabe), funciona a trompicones, donde por momentos el deux ex maquina parece el leit motif de la película: uno puede creerse cosas, pero difícilmente perdona las traiciones dentro del particular universo creado. Y quizá, también, hay demasiadas historias: la trayectoria personal del clon de Jack, el descubrimiento de su existencia real, el grupo de rebeldes, la gran conspiración, la historia de amor… Por acumulación, unas y otras pierden intensidad en beneficio de la aparatosidad del conjunto, con algunas incongruencias internas en su trama y un desenlace algo forzado.

A pesar de los problemas inevitables que surgen del visionado de Oblivion, estamos ante una película que nos traslada a un universo diferente en el que, aunque se peque de inocencia en su narrativa, nos divierte durante dos horas donde, por cierto, Tom Cruise quiere que sepamos que, a pesar de haber superado la barrera de los cincuenta, corre, salta, dispara, golpea y bucea como el que más.

Ah… si sólo hubiéramos tenido ahí a Nicole Kidman para ponérselo un poquito más difícil.

©José Luis Ordóñez (texto), abril 2012

jueves, 18 de octubre de 2012

SITGES 2012


Una vez concluida la edición del 45 Festival Internacional de Cinema Fantastic de Catalunya: SITGES 2012, es momento de escribir brevemente sobre algunas de las películas que hemos tenido ocasión de ver allí.



PIRANHA 3DD (2012, John Gulager)
Sin duda, la segunda mejor película de pirañas de los últimos tres años. Secuela de la magnífica, violenta y divertida Piraña 3D (2010, Alexandre Ajá), en esta ocasión repiten algunos de los personajes de la primera parte, como Christopher Lloyd y Ving Rhames, aunque sin duda el protagonismo se lo acaba llevando un David Hasselhoff haciendo de sí mismo, parodiando su papel en Los vigilantes de la playa, absorbiendo el desarrollo de la acción desde que aparece hasta el final. ¿Lo mejor? Su violencia desinhibida y llena de humor negro que se acrecienta conforme vamos llegando al final de la película.



COMPLIANCE (2012, Craig Zobel)
Esta historia nos lleva al microcosmos de un restaurante de comida rápida donde tiene lugar una insólita situación: la encargada recibe una llamada telefónica de la policía advirtiéndole de que una de sus empleadas ha cometido un robo, y le pide retenerla allí hasta que las fuerzas del orden lleguen al local. Desde esta premisa uno aún no alcanza a imaginar hasta dónde se atreve a llegar la película, y conveniente es esa precisión en letras enormes que ocupan la pantalla al principio del metraje donde se nos indica que “está basada en hechos reales”. Estupenda interpretación de la actriz principal.



THE CABIN IN THE WOODS (2011, Drew Goddard)
Para cualquiera que adore la saga de Sam Raimi “Evil Dead”, esta película es una joya. La aproximación que hacen Joss Whedon y Drew Goddard a la típica historia de la cabaña en el bosque a la que acuden unos jóvenes dispuestos a pasarlo bien (y que, como todos sabemos, terminarán pasándolo francamente mal para divertimento y delicia de todos los espectadores) juega a dar varias nuevas vueltas de tuerca que desvelar aquí sería un auténtico crimen. Decir que es una gozada, un peliculón con multitud de guiños cinéfilos  (uno, particularmente sorprendente pero a la vez lleno de sentido, es la referencia evidente a la obra maestra de Michael Haneke “Funny Games”), un espectáculo para disfrutar en pantalla grande, en un cine repleto de gente con devoción por el género. Una obra, en definitiva, para contemplar con una amplia sonrisa y que, además, contiene uno de los cameos más apoteósicos y espectaculares de la historia del cine… y que más vale desconocer para que no se estropee la fiesta que Whedon y Goddard cocinan con cariño y talento hacia el cine de este género.



ROBOT & FRANK (2012, Jack Schreier)
Deliciosa película que se desarrolla en un futuro cercano y que nos muestra la relación entre un anciano frágil de memoria, antiguo ladrón de guante blanco (magnífico y entrañable Frank Langella), y el robot encargado de aliviar su soledad y ayudarle en el día a día. Divertida y recomendable, con Susan Sarandon en un breve papel secundario.



SAFETY NOT GUARANTEED (2012, Colin Trevorrow)
Una de las películas más atractivas desde su concepto inicial: un anuncio en el periódico solicita un acompañante para viajar en el tiempo y, como ya se anuncia desde el mismo título, la seguridad no está garantizada. Esta excusa de dimensión temporal nos lleva a conocer a adultos que no desean abandonar la juventud y jóvenes que aún no conocen su lugar en el mundo, todo contado de manera certera y amable, haciendo que el humor respire con naturalidad a lo largo de una de las mejores películas que se han proyectado este año en el festival: por su planteamiento, eficacia, sencillez y un antológico final que arrancó aplausos en las sesiones donde se exhibió.



THE TALL MAN (2012, Pascal Laugier)
Obra maestra. Pues sí. Aunque sólo sea por el irreverente y subversivo mensaje que anida en la película y que atenta contra la una de las sagradas instituciones de la sociedad contemporánea (la familia, que diría don Vito Corleone); aunque sólo sea por ofrecernos la que es, sin duda, la mejor interpretación de Jessica Biel hasta el momento, que aquí demuestra y confirma ser una magnífica actriz; y aunque sólo sea por venerar la obra de Pascal Laugier, autor de la magistral Martyrs (no estrenada ni editada en DVD por estos lares, por cierto), aquí en un registro muy alejado, del que quizás algunos puedan acusarle de haberse plegado a un cine más estándar y comercial, pero donde demuestra todo el talento cinematográfico que atesora en, por ejemplo, ese estupendo arranque de la película, donde el personaje de Jessica Biel intenta hacer que regrese a la vida un recién nacido que parece muerto, todo contemplado por el espectador a través de un poético travelling hacia el cristal de la puerta donde distinguimos borrosa la silueta de ella. Oscura y potente película.



GRABBERS (2012, Jon Wright)
Magnífica. Contiene ese añorado tono lúdico que nos remite a la mágica década de los 80, por su inteligente mezcla de humor y terror con bichos.



WRONG (2012, Quentin Dupieux)
Desconcertante. Inteligente. Original. Social. Crítica. Absurda. Imprescindible. Magistral.



ANTIVIRAL (2012, Brandon Cronenberg)
No hace falta hacer una prueba de ADN: Brandon Cronenberg tiene las mismas taras y es igual de enfermizo que su padre, David Cronenberg. Esto queda bien demostrado a lo largo de Antiviral, su primera película, que, con ritmo pausado, sigue las obsesiones de una sociedad futura no demasiado alejada del momento que nos ocupa.

©José Luis Ordóñez (texto), octubre 2012