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miércoles, 16 de marzo de 2016

Pasado, presente y futuro en el cine español



Fin de semana intenso en el ámbito cinematográfico con nuestro paso por el tramo final de la Muestra de Cine Español Inédito en Jaén 2016, donde a lo largo de casi dos semanas el cine español ha sido protagonista mediante proyecciones, coloquios y homenajes, en una cita donde se ha dado un especial protagonismo a la mujer, como lo demuestran la entrega del premio ASECAN “Josefina Molina” a la productora Sara Santaella, de la que han podido verse estos días algunos de sus trabajos, y el premio “Miguel Picazo” a la directora y guionista Josefina Molina, primera mujer en recibir el galardón, a la que debemos obras como “Función de noche” (1981) o “Esquilache” (1988). Además, pudimos hablar con el equipo de la premiada “Techo y comida” (2015) y con una nueva generación de actores que viene pisando fuerte. Todo ello en una edición especial de “La calle de ‘enmedio’” (Canal Sur Radio) donde el cine fue protagonista.


El domingo tuvimos ocasión de charlar con Josefina Molina y Cecilia Bartolomé, dos directoras que, desde el principio de sus carreras, mostraron una fuerte personalidad. El caso de Bartolomé, de su compromiso y su carácter revolucionario, se ve desde su primer proyecto cinematográfico, “Margarita y el lobo” (1969), que no fue del agrado del poder imperante en la época y provocó que durante los siguientes años no pudiera firmar los trabajos con su nombre, algo que, como ella nos comentó, cambió su vida. Hay algo ciertamente maravilloso en ver a dos mujeres cineastas, amigas, conversar con la naturalidad que hace fluir las buenas historias, para disfrute de los que estábamos alrededor de la mesa en el patio del ayuntamiento de Cazorla y todos los oyentes que nos escucharon. Josefina Molina habló de la suerte que había tenido al hacer cine con grandes profesionales, personalizándolo, por ejemplo, en escenas que rodó junto al gran Fernando Fernán-Gómez en “Esquilache”. La noche anterior, en la gala presentada por Pepe Da-Rosa y Ana Carvajal donde recibió el premio “Miguel Picazo” en el Teatro de la Merced de Cazorla, Cecilia Bartolomé ya tuvo ocasión de contar deliciosas anécdotas sobre la relación de dos mujeres directoras de cine, pioneras, que, además, han desarrollado una entrañable amistad a lo largo de los años y que, a día de hoy, siguen defendiendo los derechos de las mujeres cineastas a través de CIMA, asociación de mujeres cineastas y de medios audiovisuales.


El día anterior, en el programa que hicimos desde la localidad de Peal de Becerro, conversamos también con otra mujer cineasta, productora en este caso, y de algunos de sus trabajos recientes. Así, Sara Santaella resaltó el laborioso proceso que supone conseguir el presupuesto de una película y estuvo comentando detalles de algunas producciones suyas que pudieron verse a lo largo de la Muestra, como el largometraje de animación “El lazarillo de Tormes” (2013) y el documental musical “Al ritmo de la calle” (2014).


Poco después se unió a nosotros el equipo de “Techo y Comida” (2015). El productor Germán García habló de la financiación inusual del proyecto (crowfunding y producción privada), algo que, a pesar de todas las dificultades, les permitió acelerar el proceso de rodaje; el guionista y director Juan Miguel del Castillo habló de una de los momentos más potentes de la película: un plano secuencia que se centra en el personaje de Natalia de Molina y que apenas concede respiro, y cómo evitó grabar el contraplano para evitar tentaciones en la sala de montaje; finalmente, la actriz Mercedes Hoyos, como representante de un reparto cargado de talento, habló de su breve pero intenso papel, al que dota de una humanidad que, precisamente, engrandece y hace más verosímil no sólo su personaje sino la propia película.


Por último, ya el domingo en Cazorla, después de conversar con Josefina Molina y Cecilia Bartolomé, llegó el momento de charlar con las nuevas generaciones de actores: tuvimos al actor Will Shepard, que triunfa en la exitosa serie “Mar de plástico”, y a Antonio Bachiller, que ganó la Biznaga de Plata al Mejor Actor de Reparto por “A cambio de nada” en el pasado Festival de Málaga de Cine Español.


Así, pasado, presente y futuro del cine español se unen gracias a propuestas como la que ha tenido lugar en la provincia de Jaén, haciendo que no olvidemos el buen trabajo hecho hace décadas, se conozca mejor el cine que se estrena ahora y descubramos esos nuevos rostros que ocuparán las historias de ficción de los próximos años.

Cine, sí, más cine por favor.


lunes, 14 de diciembre de 2015

Techo y comida

Aprovechando que hoy se han anunciado las nominaciones a los premios Goya en su edición número treinta, escribo aquí sobre "Techo y comida", una de las películas españolas más potentes del año, nominada en las categorías de mejor dirección novel, mejor actriz y mejor canción original.


En un momento determinado el personaje omnipresente al que da vida Natalia de Molina realiza la visita al abogado de servicios sociales al que, como último recurso, acude para evitar perder la casa en la que vive de alquiler. Rodada en un exquisito plano secuencia, jamás separamos la visión del rostro de ella. Escuchamos al abogado, sí, pero jamás lo vemos. No hay necesidad. No queremos ni podemos despegarnos de ella, asimilando como, poco a poco, van desapareciendo las esperanzas de conservar el hogar en el que vive junto a su hijo. Y lo hacemos en tiempo real, sin que el artificio del montaje cinematográfico se interponga entre el alma dañada de esa mujer que busca por todos los medios la supervivencia en medio de la desalentadora soledad que la rodea, y nosotros, espectadores y testigos de un drama contemporáneo que va más allá de la pantalla y nos abofetea inmisericorde.

Esa es una de las escenas potentes que ofrece “Techo y comida”, película dirigida con pulso firme por Juan Miguel del Castillo, en una primera incursión cinematográfica de largo recorrido que, desde el mismo arranque, con una dirección que imanta al espectador sobre las imágenes, nos sumerge en una historia real de supervivencia, despojada casi en su totalidad de música, con una banda sonora compuesta por los sonidos de la realidad. Así, seguimos a Rocío, madre soltera y sin trabajo, en su desesperada búsqueda por escapar al futuro negro que se cierne sobre ella y su hijo de ocho años, en una trama sin elementos anestésicos, dura y sin concesiones, pero evitando al mismo tiempo recrearse en los elementos dramáticos. Aquí las cosas terribles pasan, sí, pero no van acompañadas de innecesarios añadidos lacrimógenos ni envolventes bandas sonoras que realcen el sentido de la tragedia. Aquí todo sucede como en la vida: sin añadidos edulcorantes, sin adornos vacuos. Y, sin embargo, con un perfecto sentido cinematográfico, un punto de vista fiel a la historia, unos silencios expresivos capaces de provocar un nudo en el estómago.

Hablar de “Techo y comida” es hablar, claro, de la excelente composición de Natalia de Molina (premio a la mejor actriz en el Festival de Málaga de Cine Español), pero también del magnífico elenco de secundarios, tan convincentes y reales que, cuando aparecen, uno no ve al actor, sino a una persona de carne y hueso, al personaje real que vive en esta historia, cada uno con su propia tragedia y necesidad, que va asfixiando poco a poco a nuestra protagonista. Ahí están, por ejemplo, el niño Jaime López, un descubrimiento, o las excelentes Mariana Cordero, Mercedes Hoyos y Montse Torrent, en un cast realmente destacable al completo.

Una vez vista la película, disfrutada como pieza cinematográfica y coherente ejercicio de denuncia social, con ese descriptivo y doloroso plano final que, sin embargo, podría dar pie a una continuación que prolongara la historia, uno no puede sino preguntarse cómo es posible que una obra de este calado haya surgido sin ayudas de televisiones o instituciones, en un mérito indudable que hay que atribuir a los productores que, creyendo en la historia, se han embarcado en esta aventura y no sólo han salido airosos sino, hay que decirlo ya, triunfadores. Sin duda, una de las películas del año.