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miércoles, 18 de octubre de 2023

Cine, libros, radio

Más de diez años separan estas fotos: en la de la izquierda estoy en el "Overlook Hotel", gracias al Festival de Sitges (2010, tal vez), acreditado por Canal Sur Radio para hablar del mejor cine; en la derecha, hace unos días, hablando en "Gente de Andalucía" (CS Radio) de la presencia andaluza en la edición de este año del Festival... pero también del pase del US CUT de The SHINING, una de las obras maestras de Kubrick. Los años pasan, pero los referentes permanecen (cine, libros, Sitges, El Resplandor, radio, terror, Kubrick, King...)


https://www.canalsur.es/multimedia.html?id=1973708 (14/10/2023)

miércoles, 21 de agosto de 2013

LA CÚPULA




Se anuncia ya en televisión la próxima emisión de La Cúpula, la serie basada en la novela mastodóntica (las más de mil páginas en su edición de bolsillo la hacen acreedora de tal adjetivo) de Stephen King con idéntico título. Ya emitida en Estados Unidos con éxito —una considerable campaña de publicidad y marketing ha puesto su granito de arena, todo hay que decirlo, como bien tuve tiempo de comprobar en mi reciente visita a Los Ángeles—, la serie se abre ahora paso en mercados como el nuestro, dispuesta a engullir audiencias con la misma voracidad. 


Por otro lado, la satisfacción del escritor norteamericano por la adaptación al formato televisivo de su criatura ha sido tal que el propio King será el encargado de escribir el primer capítulo de la segunda temporada. Y esto nos lleva a la paradoja de que, sin haber visto aún nada de la serie (pero sí leído la novela, de la cual hablaremos en otro momento), ya nos empiezan a llegar noticias sobre la nueva temporada que llegará el año que viene. Así venden sus series los americanos, con esa capacidad continua para que reluzcan sus productos (ya sean mejores o peores) en un mercado audiovisual que se crea bajo unos parámetros diferentes a los del resto de la humanidad.

Como si vivieran bajo una cúpula, vamos.



©José Luis Ordóñez (texto), agosto 2013

miércoles, 7 de agosto de 2013

LECTURAS MACABRAS (II)


Coincidiendo con mi visita a Estados Unidos durante el comienzo de este verano, he tenido ocasión de adquirir varios libros (aún en papel), en su mayoría inéditos en España. Hoy es un buen día para comentar dos de ellos.



Para empezar podemos dejar escapar ya unas breves palabras sobre Afterlife, el relato breve publicado en Tin House Magazine con el que Stephen King calienta motores antes del desembarco de su (imagino) mastodóntica novela Dr. Sleep, secuela largamente anunciada de El Resplandor. Pero volvamos a Afterlife, donde  nos plantea una historia que arranca con la muerte de su personaje principal y posterior llegada a una especie de oficina post mortem donde un señor con pinta de funcionario aplicado le ofrece dos opciones: si nuestro protagonista sale por una de las puertas volverá a tener, exactamente, la misma vida que acaba de finalizar, mientras que si sale por la otra, se esfumará. Salpicada con cierto humor de la casa y no exenta de una cierta crítica social, el relato es un artilugio juguetón que le permite a King recorrer espacios que le son muy familiares hasta desembarcar en un final irónico que no deja de tener un poso de amargura (o, quizá, es que ese es el humor que es capaz de ofrecernos).


Por otro lado, durante mi estancia en L.A. falleció el gran escritor Richard Matheson, al que conocemos especialmente por Soy Leyenda, Hell House, Duel o El increíble hombre menguante, todo un referente en el ámbito del terror y el fantástico, así que decidí acercarme a la librería más cercana para husmear entre las estanterías de libros y buscar alguna obra suya que aún no hubiese leído. Y allí, en el espacio dedicado al género del western (del western, sí) tuve ocasión de encontrar Shadow on the sun, una novela escrita en los 90 por el señor Matheson, donde hace de nuevo gala de su modélico estilo, trasladando el misterio y el terror al salvaje oeste, en el que un misterioso personaje va dejando la muerte a su paso, provocando que el recién firmado acuerdo entre Apaches y el gobierno de los Estados Unidos se tambalee.

Después de leer relatos y novelas que presumen y se jactan de romper reglas, de la necesidad de experimentar nuevas vías narrativas (que, de acuerdo, puede ser interesante, y es desde luego una forma para no anclarnos al pasado), es un auténtico placer disfrutar con la habilidad de Richard Matheson para, precisamente, contarnos una historia al estilo tradicional. Tanto el relato de King como la novela de Matheson son obras que uno lee con una sonrisa en el rostro, consciente de que no son historias de grandes ambiciones artísticas (sea lo que sea que eso signifique), sino producto del aplicado esfuerzo de narradores talentosos que dedican su tiempo y habilidad al a veces olvidado (y despreciado) arte de saber contar una historia con un principio, un desarrollo y un final.

Shadow on the sun. En fin, quién me iba a decir a mí que a estas alturas iba a leer mi primer western. Sólo se me ocurre decir una o cosa: "Gracias, Mr. Matheson. Por esta novela y por todas las demás que ha escrito". Y por sus relatos, claro, como The Distributor, una auténtica obra maestra de lo perverso.


Sólo espero que si Matheson llega a la oficina post mortem descrita por Stephen King, elija la primera opción. No acierto a imaginar el sumo placer que debe entrañar volver a escribir todas esas novelas de nuevo, pero debe ser maravilloso.

Como que un western literario me fascine en pleno siglo XXI.



©José Luis Ordóñez (texto), agosto 2013

martes, 9 de abril de 2013

“La Cúpula”, de la página a la pantalla (de tv, no de cine)




Al parecer se está rodando la adaptación a formato televisivo de “La cúpula”, la mastodóntica novela de Stephen King: mil doscientas páginas que nos llevan al microcosmos de la ciudad de Chester’s Mill, un lugar cargado de tipos odiosos y héroes modestos. Así pues, este verano tendremos en imágenes lo que ya imaginamos los que hemos podido leer la obra. Bien, ¿qué decir de “La cúpula”? ¿Que, a pesar de su descomunal tamaño, es una obra francamente entretenida? ¿Que tiene un planteamiento y, sobre todo, una resolución brillante en lo que atañe a la (pseudo) explicación del fenómeno que desencadena la acción? ¿Que, además, cuenta con un narrador cuando menos curioso, capaz de alguna pirueta narrativa de lo más interesante?




Es curiosa la evolución de Stephen King a través de los ojos de la crítica: machacado sin piedad, redescubierto después con algunas obras de carácter aparentemente menor y, finalmente, llegados al momento presente, con dos facciones irreconciliables: los que consideran que lo que escribe está lejos de ser literatura y los que lo veneran como el gran maestro de la literatura de género.

No menos curioso es el camino que han seguido sus adaptaciones literarias a la gran (o pequeña) pantalla. Siendo muchas de ellas olvidables, es cierto que hay algunas joyas que a partir del sustrato literario han construido memorables películas, como “Carrie”, “El Resplandor”, “Cuenta conmigo” o “Cadena Perpetua”, sin olvidar las apreciables adaptaciones televisivas de “Salem’s Lot”.

Lo que nadie parece dudar es de la capacidad de fabulación del escritor norteamericano, prolífico como pocos, siempre más preocupado de lo que pasa en sus historias que de adornarlas de un estilo que satisfaga a sus más aguerridos críticos. En “La cúpula” parece dispuesto a satisfacer a ambos: unos y otros encontrarán motivos para apoyar sus teorías. Siendo una obra golosa para ser adaptada a televisión (por tamaño y número de personajes), creo que eso nos resta la posibilidad de encontrar la gran película que, creo, anida en sus páginas. Sospecho que King está mucho más interesado en hacer series de sus novelas que películas en las que pierda el control creativo. Sin embargo, ese no tiene por qué ser siempre el mejor camino.

            Kubrick lo sabía.





© José Luis Ordóñez (texto), abril 2013

lunes, 8 de abril de 2013

Regresando al mundo de Creepshow


Tenía un recuerdo vago de Creepshow, probablemente alquilada en un videoclub a finales de los 80 (dentro de poco habrá que poner notas a pie de página para explicar qué eran y qué suponían los videoclubs en siglo XX). Conservaba en la retina la imagen del paleto que interpreta con esforzada exageración Stephen King, y el final espeluznante con la invasión de las cucarachas, pero el resto se había evaporado con el paso de los años, sin que hubiera tenido hasta ahora ocasión de volver a enfrentarme a la película que dirigió en 1982 George A. Romero sobre un guión de Stephen King.




Los cinco episodios (seis, si incluimos el breve prólogo y epílogo que sirven de excusa / homenaje y que dan pie al resto de las historias, siempre pensadas como homenaje al cómic de terror, con marcadas y referenciales pinceladas estéticas) ofrecen una visión oscura y tenebrosa de la familia: desde el arranque, con la historia quizá más infantil, donde sorprende ver a un Ed Harris con esa inútil habilidad para encender cerillas en paredes, hasta la última, sobre ese magnate solitario que vive en un aséptico piso de paredes blancas (aséptico… salvo por la angustiosa presencia de unos molestos insectos, claro), tenemos una interesante variedad de sucesos que incluyen parricidios, maridos que asesinan a esposas, tipos a los que se les aparece el espíritu de su padre muerto para dar consejos e hijos sádicos que disfrutan torturando a sus padres (que, reconozcámoslo, cometen el grave error de condenar la saludable actividad de leer cómics de terror). Se aprecia un mensaje más o menos intencionado en cada una de las historias, con la venganza como provechoso y justificable acto, aun cuando para ello sea necesario traspasar la frontera entre la vida y la muerte (algo que, al parecer, es bastante fácil en el universo de Creepshow), la torpeza como justificación para arder en el infierno (o, en este caso, ahogarse en una emulsión fantástica de vida verde), la amoral utilización de la tecnología (a día de hoy ya completamente anacrónica, por cierto) para prolongar el placer de vengarse de una infidelidad (que a su vez será causa de una venganza ulterior), la tiranía de una esposa como ingrediente justificable para ofrecer a la señora en cuestión a las fauces de una bestia que lleva demasiado tiempo encerrada en la caja de un sótano, y la utilización del poder como elemento para enriquecerse y abusar de los pobres empleados como aliciente para que todos esos insectos tomen su más preciada venganza… siendo este último un mensaje de lo más estimulante, sobre todo a día de hoy.



Vista la película en Blu-Ray sorprende por su sencillez, su desinhibición a la hora de contar las historias sin necesidad de muchas coartadas narrativas, buceando en una irrealidad pesadillesca que carece de escapatoria y donde no queda resquicio a la salvación de los personajes. Sorprenden la aparición de actores como Leslie Nielsen, en el papel del marido cornudo dispuesto a dar buena cuenta de su propia esposa y del amante de su mujer, o esos entrañables monstruos de peluche, mucho más reales que algunos CGI que sufrimos en el cine de hoy día. La poca ambición de Creepshow juega a su favor: sí, desde luego que carece de grandes planos, una fotografía exuberante o encuadres brillantes, y, desde luego, no tiene a una orquesta con doscientos músicos detrás empeñada en resaltar cada situación o emoción que se cruza a su paso con una trascendencia agotadora. Eso hubiese sido traicionar el espíritu del cómic.

Y, como comprobamos después de ver Creepshow, la traición es algo que se paga muy caro.


©José Luis Ordóñez (texto), abril 2013



jueves, 25 de octubre de 2012

PELÍCULAS para HALLOWEEN (I)




Se acerca Halloween, esa fecha del calendario destinada a que disfrutemos con inquietantes películas de terror que produzcan zozobra en nuestro interior y nos aproximen al acantilado de la locura… al menos lo suficientemente cerca como para sentir un estremecedor vértigo que desemboque en esa sensación ancestral y apasionante que es el miedo. Y con la excusa de esta fiesta importada, que cada vez tiene una mayor presencia en nuestra cultura, es momento ahora de recordar brevemente grandiosas películas que ha dado el género a lo largo de los años.



EL RESPLANDOR (Stanley Kubrick, 1980)

Dos maestros unidos por una misma historia, creativamente irreconciliables pero brillantes ambos, uno en el cine y otro en la literatura, Stanley Kubrick y Stephen King unían fuerzas (es un decir, porque King siempre ha renegado de la visión del cineasta neoyorquino, molesto tal vez por el hecho de que le mantuviera al margen del guión y la producción de la película, con un resultado final alejado de lo que el de Maine había imaginado) para crear una de las más espectaculares y originales obras de terror, a lo que no es ajena una de las interpretaciones más histriónicas y sublimes de la historia del cine, porque hablar de “El Resplandor” es hablar de un Jack Nicholson desquiciado, pegándose cabezazos con las esquinas de la locura, abriéndolas y riéndose abiertamente ante ella, humillándola y empequeñeciéndola, dejando a la platea entre sorprendida y aterrada. Nicholson juega fuerte con el beneplácito de Kubrick y entre ambos consiguen la hazaña de crear algo nuevo, algo nunca visto antes en una pantalla de cine, y es ver a la propia locura electrificando un cuerpo humano, agitándolo y moviéndolo como nunca hemos presenciado, diciendo cosas tremebundas que al mismo tiempo están plagadas de un extraño y enfermizo humor negro, algo que nos retrotrae al Kubrick de los inicios, donde también dejaba pinceladas de ese humor oscuro en obras maestras como “Senderos de Gloria” o “Teléfono Rojo”.



Y pocas veces se ha visto el espectador tan vulnerable como en los pasillos del Overlook Hotel, siguiendo al pequeño Danny en su recorrido inocente por una laberíntica estructura (que después se repetirá en el jardín exterior), con ese encuentro con las gemelas que ya forma parte del imaginario terrorífico de varias generaciones. Finalmente, no olvidemos a Shelley Duvall, una actriz que sin duda ha quedado marcada por su rostro de horror, de angustia, de impotencia por la terrible soledad en la que se encuentra, si poder recurrir a nadie cuando los problemas empiezan a rasgar la integridad de la familia.



Así, con un estilo limpio, simétrico, cerebral, majestuoso e innovador que Kubrick  pone al servicio de un guión elaborado por él mismo y la escritora Diane Johnson —y que va de la libertad y serenidad que sugieren los planos aéreos iniciales a la opresión e inquietud cada vez más asfixiante conforme nos vamos aproximando al final—, se da una nueva dimensión al término de "película con casa de fantasmas", creando una de las más sobrecogedoras muestras de cine de género jamás realizadas (y, por cierto, todavía no sé si Nicholson da más miedo en el film o en las fotografías de rodaje).



TO BE CONTINUED…

©José Luis Ordóñez (texto), octubre 2012