Mostrando entradas con la etiqueta western. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta western. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de mayo de 2026

"Wichita, ciudad infernal" (Jacques Tourneur, 1955)

¡Cuánto hay que aprender de una película como "Wichita, ciudad infernal" (1955)! Planificación excelente, grandes y significativos planos generales, planos secuencia invisibles... Que el director sea el gran Jacques Tourneur explica muchas de las virtudes de este western capitaneado por Joel McCrea y secundarios de lujo como Vera Miles o Lloyd Bridges...además de un Peter Graves que tiene una maravillosa secuencia con McCrea. Guion eficaz y muy acertado, el placer de disfrutarlo en Cinemascope y la sensación maravillosa de estar ante un notable ejemplo de velocidad (y contundente narrativa) cinematográfica.

viernes, 13 de enero de 2017

LAS MEJORES PELÍCULAS DE 2016

Sorprendentemente, tres westerns y un documental encabezan lo mejor de 2016 visto en cines. No en móviles, iPads, ordenadores o pantallas planas. En SALAS DE CINE. Aquí tienen mis 10:


-BONE TOMAHAWK. Qué quieren que les diga: vista en pantalla grande, en una sala repleta de público, este western no tiene rival. Genera reacciones contrapuestas, de admiración y repulsa, pero estamos ante cine de quilates con momentos deliciosos y un soberbio reparto encabezado por Kurt Russell y un magnífico Richard Jenkins. Violenta, áspera, con un inesperado humor negro y un extraordinario final. Para aplaudir.


-LOS ODIOSOS OCHO. Tarantino vuelve a ofrecernos una prodigiosa muestra de cine que aglutina diferentes géneros para ofrecernos algo nuevo: su propio y particular género tarantiniano. Es western, sí. Es policíaco, sí. Es un remake encubierto de “La cosa” de John Carpenter. En cierto modo, sí. Fotografía deliciosa y magnífico score de Ennio Morricone, con un repartazo donde de nuevo, y en otro western en el mismo año, aparece Kurt Russell, en este caso junto a Samuel L. Jackson y Jennifer Jason Leigh, entre otros.


-COMANCHERÍA. Una de las sorpresas del año, con guión de Taylor Sheridan, autor de la también brillante “Sicario”. Mitad western, mitad cine negro, cuenta con el dios Jeff Bridges y los magníficos Ben Foster y Chris Pine. Una delicia noir para paladares exigentes.


-SUPERSONIC. Parte de la grandeza de un documental es recuperar el momento, hacer al espectador partícipe de lo que describe. Esto lo ejecuta con precisión emotiva SUPERSONIC, el documental de Mat Whitecross sobre el fulgurante acceso a la cima de la música del legendario grupo Oasis, centrado en la relación amor odio de los hermanos Gallagher.


-SPOTLIGHT. Cine premiable y merecidamente premiado. Un magnífico cast y una dirección sólida al servicio de una historia que nos mantiene atrapados desde el principio hasta el final. Ejemplar.


-EL REGALO. Extraordinario thriller: inquietante, realista y contundente, con una temática de actualidad y que hace reflexionar una vez finaliza la proyección. Joel Edgerton lo hace todo bien: guión, dirección e interpretación.


-DOS BUENOS TIPOS. Cine negro, humor y acción en una película que parece haber sido rodada en los 80. O, al menos, con ese tono desenfadado, violento, con humor y una inspirada e improbable pareja protagonista formada por Ryan Gosling y Russell Crowe. Y todo gracias a alguien nacido cinematográficamente en los 80, claro: Shane Black, uno de los guionistas mejor pagados de Hollywood.


-CAFÉ SOCIETY. Es el Woody Allen de 2016. Y, como suele suceder, magnífico, aunque esta historia hermosa y desoladora no haya suscitado el entusiasmo de otras películas. El último plano, una absoluta lección de cine.


-CALLE CLOVERFIELD 10. Menos es más. Concebida como una (secreta) secuela de “Cloverfield” (aquí llamada “Monstruoso”), es un brillante ejercicio de narrar el (post) Apocalipsis entre cuatro paredes. John Goodman, estupendo.



-ROGUE ONE. Aunque no se anuncie así, estamos ante la mejor precuela del universo Star Wars, con un tramo final espectacular. Brillantes secundarios como Mads Mikkelsen o Ben Mendelsohn acompañan a otros recreados a través del CGI. Star Wars se expande. En calidad, también.

jueves, 18 de agosto de 2016

EL WESTERN

Me gusta el western. A decir verdad, me encanta. Volver a ver “Horizontes de grandeza” (William Wyler, 1958) es una auténtica delicia. O “Grupo salvaje” (Sam Peckinpah, 1969), una bestialidad maravillosa. Incluso westerns hechos hoy día, como “The salvation” (Kristian Levring, 2014) o “Bone Tomahawk” (S. Craig Zahler, 2015) me parecen magníficos.


Por todo eso, que este año tuviera la oportunidad de dedicarle un programa a “El hombre que mató a Liberty Valance” (John Ford, 1962), una de las grandes obras maestras de la historia del cine, en “La calle de ‘enmedio’” (Canal Sur Radio), fue una auténtica delicia. Siempre lo es cuando se trata de joyas del séptimo arte. 

Así pues, ajusten sus sombreros; a continuación les dejo con un fragmento del programa:


viernes, 1 de abril de 2016

Bone Tomahawk



Hay películas que desde el primer plano, desde la primera secuencia, sabes que van a estar bien. ¿Por qué? A veces es la planificación, en otras ocasiones son los actores, a menudo el ritmo, sosegado o frenético, que hipnotiza al espectador desde el principio. Pero siempre es por la verdad, en definitiva, que desprenden sus imágenes. Es el caso de “Bone Tomahawk”, un western extraordinario donde se respira cine en sus secuencias. Por ejemplo, desde el cariño con que se han escrito sus personajes: realmente magnífico y entrañable Richard Jenkins; viviendo una segunda juventud heroica Kurt Russell; el mejor papel en pantalla grande para Matthew Fox; y un Patrick Wilson que nos transmite su dolor a cada (maltrecho) paso que da. Hay imágenes que aquí que perduran: ellos cuatro cabalgando a través del campo hacia un destino tenebroso; el personaje de Matthew Fox manteniendo la atípica elegancia de su vestimenta en el desolado pueblo de Bright Hope; todas las miradas entre Russell y Jenkins y, sobre todo, el final épico. Sin revelar mucho, decir que tan solo unos disparos en la lejanía y una piedra que cae componen en imágenes cine de alta graduación. En resumen, se enfrentan ustedes a un western magistral, sobrio, que avanza en su trama con paso firme y despiadado y ofrece, sorprendentemente, lúcidas pinceladas de un humor inspirado que alivia la tensión de la historia. Es, sin duda, la mejor película que se ha estrenado (de manera simbólica, eso sí) en salas en lo que llevamos de 2016. Ahora, gracias al proyecto seff365, una iniciativa que parte del Festival de Cine Europeo de Sevilla, se ha podido ver en pantalla grande en el Teatro Alameda de la capital andaluza. He dicho en pantalla grande, sí. En el CINE. El único lugar donde apreciar en su totalidad la gloriosa película de S. Craig Zahler.


domingo, 27 de marzo de 2016

Día mundial del teatro 2016

Cualquier día es bueno para celebrar el teatro pero si, además, se designa de manera oficial un día para ello, hoy 27 de marzo, hagamos honor a la fecha y celebremos. ¿Cómo? Pues recordando buenos momentos vinculados a la puesta en escena. Por ejemplo, con el paso hace unos años por el teatro Alfil de Madrid para recoger un premio por mi obra "Cuestión de fe" en la sexta edición del certamen "El Espectáculo Teatral".
 
 
O, más recientemente, con el estreno de una obra de teatro breve llamada "El más rápido de Sevilla o este", una pieza a medio camino entre el western urbano y la comedia doméstica. A continuación, un breve fragmento en radio hablando sobre ella y, justo después, el tráiler de la misma. Espero que les guste. Y celebren, cada uno a su manera, la existencia y vigencia del teatro, hoy y todos los días.
 
 

jueves, 17 de marzo de 2016

Tráiler de EL MÁS RÁPIDO DE SEVILLA O ESTE

"Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión; he visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser; he visto un WESTERN en SEVILLA a poco más de 48 horas del DOMINGO DE RAMOS. Todos esos momentos se perderán en el tiempo... como lágrimas en la lluvia...". 


Imposible no recordar las palabras finales del replicante Roy Batty, en el desenlace de la mítica "Blade Runner", ante lo inusual de la propuesta: no sólo se traslada el espíritu del western al formato de teatro breve, sino que la última representación en Sevilla se produce en una ciudad que ya parece olvidarse de todo para centrarse únicamente en el discurso de cofradías, procesiones y demás. ¿No me creen? Aquí tienen el tráiler:


Así pues, hoy es la última ocasión para disfrutar de EL MÁS RÁPIDO DE SEVILLA O ESTE. La cita es a las 21:30 en Sala OBBIO by Holiday (C/ Jesús del Gran Poder, 73) en Sevilla. La entrada cuesta 5 € e incluye consumición. La pieza se encuadra dentro del innovador programa de teatro breve TEATRO EN EL ACTO. Les esperamos.




martes, 15 de marzo de 2016

WESTERN en Sevilla antes de Semana Santa


Pues sí. Increíble, pero cierto. Resulta que este jueves 17 de marzo, a las 21:30 horas, con la cercanía vertiginosa de la Semana Santa de Sevilla, hay también espacio para el western y los acordes del gran Ennio Morricone. Será el último pase en la sala OBBIO by Holiday (Calle Jesús del Gran Poder, 73), dentro del programa TEATRO EN EL ACTO, de la pieza breve que he tenido el placer de escribir y que lleva por título “EL MÁS RÁPIDO DE SEVILLA O ESTE”.


Ya tuve ocasión de disfrutar con la representación la semana pasada y he de resaltar el magnífico trabajo de dirección a cargo de Álvaro Delso y de interpretación realizado por los cuatro actores que se pueden ver en escena, imbuidos del espíritu del western y la eléctrica pasión por el duelo, ya sea a pistola o dialéctico.


El espacio escénico es también protagonista de la obra: por un lado, es una sala espectacular que permite el desarrollo de la historia con libertad para actores y dirección y, por otro, facilita al espectador la comodidad deseada para presenciar una pieza breve de veinte minutos.


Lo dicho: western, teatro breve y humor es la cita inusual para este jueves en Sevilla y, como ya hemos comentado, muy recomendable. Por aquí les dejo unas fotos del día del estreno e información sobre el programa y la obra.


EL MÁS RÁPIDO DE SEVILLA O ESTE

SINOPSIS
Ringo está dispuesto a enfrentarse a Willy el Rápido más allá de Kansas City pero Mary, su mujer, no está dispuesta a permitirlo. ¿Por qué? Willy el Rápido es en realidad Guillermo, el Presidente de la Comunidad, y Ringo es Ramón… y está obsesionado con los westerns.

FICHA TÉCNICA
Compañía Agón Teatro
Dirección Álvaro Delso
Actores Miguel Gutiérrez, Elena Misa, 
Sabine Marsch, Laura Castellano
Autor José Luis Ordóñez
Género Comedia / Western
Calificación Todos los públicos

jueves, 3 de marzo de 2016

EL MÁS RÁPIDO DE SEVILLA O ESTE


Abre hoy sus puertas la programación de TEATRO EN EL ACTO para el mes en curso, donde a partir del próximo diez de marzo estará en cartel "EL MÁS RÁPIDO DE SEVILLA O ESTE", obra breve que he tenido el placer de escribir, dirigida por Álvaro Delso e interpretada por Miguel Gutiérrez, Elena Misa, Sabine Marsch y Laura Castellano. Les esperamos en la Sala OBBIO by Holiday (Sevilla). Disfrutarán de una comedia con aires de western. 

lunes, 12 de agosto de 2013

CALOR


Con este calor que nos azota en pleno verano, me viene a la cabeza una magistral película que fue rodada muy cerca de Tucson, una de esas obras que sobrevive al tiempo, que pervive en nuestra memoria y siempre es un placer volver a ver: Río Bravo.


Rodada en los Old Tucson Studios, dirigida por Howard Hawks y protagonizada por John Wayne y Dean Martin, la película se convierte en una deliciosa muestra del poderoso cine que podía emerger de un (aparentemente) sencillo western, capaz de aglutinar excelentes líneas de diálogo, secuencias de acción y momentos salpicados con maravillosas gotas de humor. Si alguien me preguntara ahora qué es el cine, le diría que el cine, sin duda, es Río Bravo. 

miércoles, 7 de agosto de 2013

LECTURAS MACABRAS (II)


Coincidiendo con mi visita a Estados Unidos durante el comienzo de este verano, he tenido ocasión de adquirir varios libros (aún en papel), en su mayoría inéditos en España. Hoy es un buen día para comentar dos de ellos.



Para empezar podemos dejar escapar ya unas breves palabras sobre Afterlife, el relato breve publicado en Tin House Magazine con el que Stephen King calienta motores antes del desembarco de su (imagino) mastodóntica novela Dr. Sleep, secuela largamente anunciada de El Resplandor. Pero volvamos a Afterlife, donde  nos plantea una historia que arranca con la muerte de su personaje principal y posterior llegada a una especie de oficina post mortem donde un señor con pinta de funcionario aplicado le ofrece dos opciones: si nuestro protagonista sale por una de las puertas volverá a tener, exactamente, la misma vida que acaba de finalizar, mientras que si sale por la otra, se esfumará. Salpicada con cierto humor de la casa y no exenta de una cierta crítica social, el relato es un artilugio juguetón que le permite a King recorrer espacios que le son muy familiares hasta desembarcar en un final irónico que no deja de tener un poso de amargura (o, quizá, es que ese es el humor que es capaz de ofrecernos).


Por otro lado, durante mi estancia en L.A. falleció el gran escritor Richard Matheson, al que conocemos especialmente por Soy Leyenda, Hell House, Duel o El increíble hombre menguante, todo un referente en el ámbito del terror y el fantástico, así que decidí acercarme a la librería más cercana para husmear entre las estanterías de libros y buscar alguna obra suya que aún no hubiese leído. Y allí, en el espacio dedicado al género del western (del western, sí) tuve ocasión de encontrar Shadow on the sun, una novela escrita en los 90 por el señor Matheson, donde hace de nuevo gala de su modélico estilo, trasladando el misterio y el terror al salvaje oeste, en el que un misterioso personaje va dejando la muerte a su paso, provocando que el recién firmado acuerdo entre Apaches y el gobierno de los Estados Unidos se tambalee.

Después de leer relatos y novelas que presumen y se jactan de romper reglas, de la necesidad de experimentar nuevas vías narrativas (que, de acuerdo, puede ser interesante, y es desde luego una forma para no anclarnos al pasado), es un auténtico placer disfrutar con la habilidad de Richard Matheson para, precisamente, contarnos una historia al estilo tradicional. Tanto el relato de King como la novela de Matheson son obras que uno lee con una sonrisa en el rostro, consciente de que no son historias de grandes ambiciones artísticas (sea lo que sea que eso signifique), sino producto del aplicado esfuerzo de narradores talentosos que dedican su tiempo y habilidad al a veces olvidado (y despreciado) arte de saber contar una historia con un principio, un desarrollo y un final.

Shadow on the sun. En fin, quién me iba a decir a mí que a estas alturas iba a leer mi primer western. Sólo se me ocurre decir una o cosa: "Gracias, Mr. Matheson. Por esta novela y por todas las demás que ha escrito". Y por sus relatos, claro, como The Distributor, una auténtica obra maestra de lo perverso.


Sólo espero que si Matheson llega a la oficina post mortem descrita por Stephen King, elija la primera opción. No acierto a imaginar el sumo placer que debe entrañar volver a escribir todas esas novelas de nuevo, pero debe ser maravilloso.

Como que un western literario me fascine en pleno siglo XXI.



©José Luis Ordóñez (texto), agosto 2013

jueves, 26 de enero de 2012

Grupo Salvaje


Ya no se hace cine como el de Peckinpah… aunque para ser honestos habría que decir que nadie hizo nunca el cine que hizo Peckinpah: visceral, rudo, áspero, violento y romántico, porque, en el fondo, “Grupo Salvaje” es la visión romántica de un grupo de perdedores elevado hasta el pedestal de la leyenda por obra y gracia de un cineasta que vivió los rodajes como vivía la vida: con la intensidad que hace que uno sienta que merece la pena pisar la tierra.



Y qué decir de un grupo de veteranos atracadores interpretados por unos geniales e inolvidables William Holden y Ernest Borgnine, secundados no con menor brillantez por unos magníficos Ben Johnson (cómo no recordarlo de sus películas con el maestro John Ford) y Warren Oates (unos años antes de que buscara la surrealista cabeza de Alfredo García). Añadir a esto un irreconocible Edmond O’Brien (lejos del elegante, engominado y pulcramente afeitado hombre que buscaba encontrar a quién lo había asesinado en “Con las horas contadas”, de Rudoph Maté) y un sólido y melacólico Robert Ryan y nos encontramos con uno de los mejores repartos de la historia del cine (y no nos olvidemos, claro está, de la presencia de Emilio Fernández y Alfonso Arau, que años después terminaría dirigiendo películas, entre ellas “Como agua para chocolate”).
A nivel visual la película impactó en su momento por las escenas de violencia filmadas a cámara lenta, mostrando los impactos de bala con detalle y dejando un rastro de sangre en la retina del espectador. A día de hoy, aunque eso sigue siendo el sello Peckinpah, me quedo con las miradas de William Holden a su grupo y con ese “Let’s go” que les repite alentándolos a seguir adelante, o con esa extraña lealtad, ese envidiable sentido del honor y la amistad que rige los destinos de estos pistoleros —Holden, Borgnine, Johnson, Oates y Sánchez—, llevado a su culmen en ese apocalíptico final, violento y conmovedor, plagado de nuevo de miradas cómplices que suplen las palabras, demostrando que el cine es el arte de la imagen y que la imagen agrietada de una mirada que comprende que su tiempo ha pasado justifica y alenta para intentar lo imposible, demostrando que quien lucha por la imposible saca el billete para entrar en el terreno de la leyenda.



En definitiva, esta historia del grupo de veteranos atracadores de bancos que viven al margen de la ley y que actúan en la frontera entre los Estados Unidos y México, impactó en su momento y hoy, más de cuarenta años después, se ha convertido en uno de los mejores westerns de la historia del cine; y, sin duda, en la mejor obra de Sam Peckinpah.


 ©José Luis Ordóñez (texto), enero 2012