El pasado verano me llamaron para comunicarme que había ganado con "La última cena" el premio a la mejor obra en castellano en el "II Certamen de Radioteatro Carlos Pérez Uralde", y que durante el otoño se emitiría la obra en cinco capítulos a través de las ondas. Pues bien, ha llegado el momento de presenciar el enfrentamiento final entre dos personajes mitificados a través de la literatura y el cine, de asistir al choque entre dos rivales de enjundia, enemigos eternos: Abraham Van Helsing y el Conde Drácula.
lunes, 13 de octubre de 2014
lunes, 22 de septiembre de 2014
Guión de largo seleccionado en SOURCES 2
"On Air", el guión de largometraje que he escrito junto a Pedro Pablo Picazo, continúa su fase de desarrollo. Con producción de Lucía Ordóñez, hemos sido seleccionados en SOURCES 2, un programa para profesionales del cine europeo que cuenta con el apoyo de Europa Creativa MEDIA. Seguimos trabajando.
viernes, 22 de agosto de 2014
Sesión continua: de John Landis a Charlie Kaufman
Escribir sobre cine es un ejercicio tan
fascinante como hablar de cine, ver cine o hacer cine, y, sin embargo,
completamente diferente. Hace poco estas cinco películas pasaron por mi salón
cinéfilo. Aquí va lo que tengo que decir (escribir) sobre ellas.
Sorprende comprobar que, a día de hoy,
"Un hombre lobo americano en Londres" (1981) mantenga su fuerza: ese
malsano sentido del humor (chistes de una marcada incorrección política,
conversaciones con zombis en el patio de butacas de un cine porno, insultos
explícitos en pleno Trafalgar Square ante la expresión hierática y muy british
de un agente de la ley...) combinado con inquietantes momentos de terror (los
paseos campestres a la luz de la luna, las víctimas que huyen de la bestia por
el metro solitario,etc.). Pero sorprende aún más que John Landis, guionista y
director de esta brillante película, lo consiga sin apenas mover la cámara, con
una planificación clásica y eficaz, desplegando una forma de rodar que
actualmente ha quedado casi en
desuso (si hoy día no mueves la cámara, el espectador, al parecer, se aburre).
Además, se permite concluir la película de una manera trágica, en un desenlace
quizá heredado de la década de los setenta, donde como sabemos había una mayor
facilidad a la hora de hacer un cine más tenebroso. La excelente selección
musical, que va desde Sam Cooke hasta la Creedence, pasando, por ejemplo, por
la excelente y vibrante versión de "Blue Moon" que interpretan The Marcels (y que cierra la película en un magnífico contraste con el lapidario y
dramático final que ya hemos mencionado) eleva la película y potencia ese tono
a mitad de camino entre el clásico relato de terror y la bufonesca aproximación
al género, en una mezcla a menudo peligrosa pero que aquí adquiere una
deliciosa textura fílmica.
Mención aparte, claro, los efectos de maquillaje de
Rick Baker, que acojonan más que cualquier CGI y que ya han pasado,
merecidamente, a la historia del cine. Podemos afirmar, eso sí, que algún tipo
de maldición (no del hombre lobo, sino otra) alcanzó a John Landis años después,
ya que si bien entre finales de los 70 y principios de los 80 ofreció lo mejor
como cineasta con grandes películas, después pareció perder el rumbo en films
olvidables que crearon una evidente fractura dentro de su filmografía. Aun así,
siempre nos quedarán "Desmadre a la americana", "Entre pillos
anda el juego", "Cuando llega la noche" o "Un hombre lobo
americano en Londres", sin olvidar, por supuesto, el excelente "Thriller",
un sobresaliente cortometraje de terror con apariencia de videoclip a mayor
gloria de Michael Jackson.
"La noche del cazador" (1956) es una
de las grandes obras maestras de la historia del séptimo arte, una película
brillante que constituye la única incursión en la dirección del orondo Charles
Laughton, grandioso actor en tantas y tantas películas ("Testigo de
Cargo", "Espartaco", etc.). La vi por primera vez en los años
ochenta, en ese pequeño templo de adoración cinematográfica que era el antiguo
cine Corona Center de Sevilla (lugar donde disfruté por primera vez de obras
igualmente admirables como "El halcón maltés", "Senderos de
gloria" o "Atraco perfecto"), en versión original subtitulada, y
el impacto de lo que ya me pareció entonces no hace sino crecer con el paso de
los años: el majestuoso y demoníaco personaje que interpreta el gran Robert
Mitchum, la magnífica fotografía en blanco y negro, la odisea de los dos
hermanos por escapar a las garras de ese lobo con piel de cordero, la imagen
mítica de Lilian Gish, escopeta en mano, sentada en la mecedora, vigilando la
amenazadora presencia de Mitchum, con ambos cantando la misma canción... Puro
cine, sin duda, una de esas obras imprescindibles que elevan a categoría de
arte una pieza de ficción.
Y cómo olvidar otras imágenes icónicas que ya quedan
para el recuerdo: esa visión poética de Shelley Winters bajo el agua, las
palabras "hate" y "love" en los puños del supuesto pastor,
los travelling laterales que siguen al personaje de Gish y sus niños, familia
disfuncional unida por tragedias, y, en definitiva, el aroma fantástico, pesadillesco,
que desprenden muchos de los fotogramas que forman la obra y que hace de ella
un clásico, una pieza necesaria, una inyección de creatividad visual al
servicio de una apasionante trama.
Pero no todo pueden ser joyas de ese calibre.
Ni falta que hace. “El buque fantasma” (1943), dirigida por Mark Robson (que mucho
después comandaría películas como "El premio", con Paul Newman, o
“Terremoto”, con Charlton Heston) y producción a cargo del legendario Val
Newton, es un producto de terror de serie B donde la falta de presupuesto y la
previsible velocidad de rodaje se hacen evidentes en cada secuencia. Aun así,
hay espacio para hermosos detalles narrativos, como el encuentro al principio y
final con ese ciego junto al Puerto, o el plano que cierra el film, magistral,
donde a través de las sombras se unen de manera presumiblemente feliz dos
personajes y se cierra así una línea narrativa abierta a lo largo de la
historia. Historia de psicópata en un espacio reducido, "El buque fantasma"
se manifiesta como una obra que, con todos sus defectos, desprende cierto
interés y originalidad que hace agradable su visionado.
"El regreso de los malditos" (2007)
recoge el testigo de "Las colinas tienen ojos" (2006), potente remake
de la película setentera de Wes Craven que fue dirigida por el siempre
interesante Alexandra Ajá (director de la impactante "Alta tensión",
tramposa donde las haya pero realizada con indudable nervio; la magnífica "Mirrors",
que nos ofrecía la posibilidad de mostrarnos a Jack Bauer peleando no con los
habituales terroristas sino contra fantasmas; y la incomprendida
"Piraña"). Sin embargo, volviendo a "El regreso de los
malditos" hay que decir que, salvo un prólogo salvaje, el desinterés asola
con velocidad al espectador al comprobar, frustrado, la apocalíptica estulticia
del grupo de militares que debían captar su atención; así, en lugar de
preocuparnos por el destino del grupo protagonista, parece que nos pongamos del
lado de los mutantes, deseando que acaben de una vez con sus pobres diálogos y
escasa caracterización a fin de aliviar nuestro sopor.
Después de hombres lobo, psicópatas y
mutantes, cerramos esta entrada con "Confesiones de una mente peligrosa"
(2002), una excelente película dirigida por George Clooney (demostrando un
talento inusual en la construcción de escenas que después ha ido confirmando en
sucesivas obras) y escrita por Charlie Kaufman (cuyo universo particular ya
tuvimos ocasión de paladear en "Cómo ser John Malkovich" o
"Adaptation") sobre el libro de Chuck Barris. Aquí la historia gira
en torno a un creador de programas de televisión que termina siendo contratado
por la CIA para realizar asesinatos selectivos. Aunque la película se jacta de
estar basada en hechos reales, el tono que mantiene a lo largo del metraje anda
más cercano al fantástico, con momentos de exageración, humor y muerte, que al de
un drama realista al uso. Y esa es una de las virtudes de la película: navega en un híbrido de géneros y se mantiene en el punto exacto para mantener
el interés y, en ocasiones, incluso, fascinar.
Algo que, por suerte, a veces es posible.
miércoles, 20 de agosto de 2014
Esta no es la historia de Antoñita la fantástica
En el magnífico escenario veraniego del Palacio de la Buhaira (Sevilla) se puede disfrutar en estos días de "Esta no es la historia de Antoñita la fantástica", escrita y dirigida por Verónica Rodríguez e interpretada por Edi Carrascal. Sin duda, una cita de lo más recomendable. ¿Cuándo? Ayer (martes, 19 de agosto) ya hubo ocasión de presenciar una obra que también estará hoy (miércoles, 20 de agosto) y mañana (jueves, 21 de agosto) sobre las tablas. Y recordemos que fue la primera producción de la compañía Dicotómica, llegando a ser finalista del Certamen de Creación Joven de Teatro "Desencaja 2009". Una cita de lo más refrescante para quien ande por Sevilla hoy y mañana.
martes, 12 de agosto de 2014
El hombre sin rostro
La llegada del verano me trae el recuerdo de esas lecturas mágicas de
la infancia capaces de transportarte bien lejos, de llevarte de la mano hacia
mundos donde te sientes parte de la acción, donde vives las aventuras de
personajes con un acusado sentido del honor, en historias a menudo entrañables
que te hacían tomar cariño hacia muchos de aquellos protagonistas.
Ahora que hemos dejado atrás la infancia podemos comprobar con
inevitable alegría que nuevas novelas son capaces de provocar un sentimiento
similar. La primera prueba de que la magia perdura es la deliciosa portada a la
que uno se enfrenta cuando sostiene el libro en sus manos: el descuadrado
fragmento de una página del periódico “El Planeta”, con una ilustración central
que recrea una de las escenas de acción que hallaremos bien entrada la obra, provoca
ya el deseo de adentrarnos en ese mundo sugerido. Hablamos, claro, de “El
hombre sin rostro” de Luis Manuel Ruiz (Editorial Salto de Página), una novela
que parece escrita con el detalle preciso que diluye las fronteras entre lo
real y lo imaginado, que nos transporta a un mundo de misterio y crimen, pero
también de aventura y mucho humor, con espacio para esas hábiles sorpresas
capaces de provocar la sonrisa en el lector. Agrada, cómo no, el idealismo de
su protagonista, Elías Arce, reportero intrépido embarcado en una aventura que
parece venirle grande, vehículo ideal para desplegar situaciones de comedia en
diferentes pasajes de la novela.
Literatura para todos los públicos y de asegurado disfrute, “El hombre
sin rostro” sugiere (o a mí me lo parece) que el universo creado por Luis
Manuel Ruiz en ese Madrid de comienzos del siglo XX podría no reducirse a la
magnífica aventura escrita en este libro, sino que podría dar pie a otras
gozosas historias con el propio Arce, el profesor Fo e Irene Fo como
protagonistas.
TAROT, cortometraje disponible online
Parece que fue ayer cuando estrenamos "Tarot" pero ya han pasado algunos años, tiempo en el que hemos estrenado otros cortometrajes, publicado novelas, relatos y estrenado obras de teatro. Es, por tanto, momento para que ahora esté disponible para su visionado -en un canal de youtube donde también se pueden ver íntegramente "De vuelta a casa" y el teaser de "Maternidad"- y así el que lo recuerde con cariño tenga ocasión de disfrutarlo de nuevo y el que no lo conociese tenga la oportunidad de acercarse a una obra que trata el tema de la violencia de género desde un ángulo diferente el habitual. Interpretado por Mercedes Hoyos, Eva Gallego y Elías Pelayo, el corto nos dio varias alegrías por festivales y televisiones, siendo una de ellas el premio RTVA a la mejor creación audiovisual. Y, sin más, aquí les dejo con quince minutos de música, violencia, color, blanco y negro, drama y cine. Que ustedes lo disfruten.
domingo, 13 de julio de 2014
John Fogerty, el EGM y la Semana Negra de Gijón
Estoy
muy feliz de estar aquí, es genial estar de nuevo en suelo español, ¡muchas
gracias! No estoy muy seguro de dónde estamos, pero… ¡bienvenidos al bosque,
bienvenidos a la montaña! En cualquier caso, no estamos aquí para hablar…
¡estamos aquí por el rock’n’roll!
Con unas palabras
similares a las que abren este post (pero en inglés, claro), entonadas con la
voz característica y juvenil de John Fogerty, con su eterna camisa a cuadros,
arrancaba el pasado cinco de julio el tramo principal de un concierto
maravilloso en Hoyos del Espino (Ávila), en plena Sierra de Gredos, con un
cartel que incluía a Rebeca Jiménez y Rosendo antes de culminar la noche con el
mítico líder de la Creedence Clearwater Revival, dentro del ciclo Músicos en la Naturaleza.
Y como buen fan del género
de terror, especialmente de esa mágica década de los ochenta que cada vez se
revaloriza más, tuve la satisfactoria sensación de vivir el concierto en mitad
del mismo bosque donde anidaba aquella perturbadora cabaña en la impactante
“Evil Dead” (Sam Raimi, 1981). Por suerte, no hubo cabañas ni posesiones
infernales, tan solo la aparición de una vieja leyenda de la música que ya
bordea los setenta años y que responde al nombre de John Fogerty, que durante
un buen rato deleitó a las doce mil personas asistentes con temas rockeros y
clásicos de finales de los sesenta y principios de los setenta, además de
algunas canciones más recientes. Hay que decir que llegar al festival de
Músicos en la Naturaleza no es tarea sencilla, especialmente si resides a más
de quinientos kilómetros, pero sí, desde luego, gratificante, gracias al
magnífico set-list que disfrutamos (1.
Travellin´ Band
2. Green River
3. Who´ll Stop the Rain
4. Born on the Bayou
5.
Lodi
6. Ramble Tamble
7. Lookin´ Out my Back Door
8. Hot Rod Heart
9. Penthouse
Pauper
10. Suzie Q
11. Midnight Special
12. Mystic Highway
13. Long As I Can
See the Light
14. Cotton Fields (by request)
15. Have You Ever Seen The
Rain?
16. New Orleans
17. Keep on Chooglin
18. Down on the Corner
19. Up Around
the Bend
20. Old Man Down the Road
21. Fortunate Son
Encore:
22. Rockin´ All
Over the World
23. Bad Moon Rising
24. Proud Mary) y al espíritu lúdico ofrecido por los
músicos en el escenario. Desde el arranque, con el repaso a temas de siempre y
cerrando con tres canciones espectaculares, John Fogerty y su banda desplegaron
su talento en un espectáculo de primera, un concierto de esos que se recuerdan
y, además, lo hicieron en un marco único, demoníaco,
y donde, quizá, más allá de esos árboles que rodean el claro donde tuvo lugar
el concierto, sí exista esa inquietante cabaña capaz aún de sobrecoger en
noches de tormenta. Inolvidables, como siempre, temas como Midnight Special, Rockin’ All Over the World o Bad Moon Rising,
canción esta última que, por cierto, siempre me recuerda a la estupenda
película de John Landis “Un hombre lobo americano en Londres”.
Y
hablando de cine, hace poco terminamos la temporada en “La calle de Enmedio”
(Canal Sur Radio), el programa donde colaboro hablando de cine en el tramo
dirigido por Pepe Da Rosa, y lo hicimos con las excelentes noticias de conocer
a través del EGM que es el programa de más audiencia en Canal Sur Radio. Es,
por tanto, un placer haber tenido este año ocasión de hablar ahí de los estrenos
cinematográficos, recomendando excelentes películas y advirtiendo de la escasa
calidad de otras, de conversar con prestigiosos profesionales del medio como
José Luis García Sánchez, Antonio Dechent, Ramón Langa, Juan Ventura o Pablo
Cervantes, entre otros muchos, y, además, tener un breve espacio para
recomendar clásicos en DVD y Blu-Ray, grandes obras maestras, películas
deslumbrantes que deben ser descubiertas y admiradas por nuevas generaciones,
que son auténticos prodigios del séptimo arte, como, por ejemplo, “Lawrence de Arabia” o “Grupo Salvaje”. Pero, además, y regresando a la antes mencionada
década mágica de los ochenta, este año se cumplía el treinta aniversario de dos
películas que en 1984 reventaron las taquillas en todo el mundo, obras que
la crítica en su momento no acogió con demasiado entusiasmo, pero que hoy ya se
valoran como los clásicos que son y a las que también reservamos un espacio en
el programa: la trepidante “Indiana Jones y el Templo Maldito” y la
divertidísima “Los Cazafantasmas”.
Y
del cine pasamos a la literatura que en estos días se ha vivido en Gijón, donde
en el marco de la Semana Negra 2014 se ha presentado como editorial M.A.R. Editor, que publicó en 2013 mi novela “Madera podrida con un clavo oxidado”,
una trama que bebe de ambientes cinematográficos, está protagonizada por James
McGinty, un librero que en sus ratos libres (o no tanto) es asesino a sueldo, y
con un guest star como el mismísimo
Errol Flynn, la mítica estrella del cine de aventuras de los años 30 y 40. Con
más de un año de presencia en librerías, sólo puedo tener agradecimiento para
los lectores que ya han disfrutado de esta novela negra ubicada en el Hollywood
de los años 40 y también, claro, para las generosas reseñas que han emergido
durante este tiempo. McGinty y Flynn también lo agradecen.
Que
siga el rock’n’roll.
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